martes, 27 de septiembre de 2016

Tenerías. Arqueología urbana a la orilla del río


Tenerías Chouwara de la ciudad de Fez. Marruecos, junto al río Sebu. Toda la Medina, incluidas sus tenerías, es  Patrimonio de la Humanidad


Pellejeros, curtidores y zurradores trabajaban junto a los ríos hasta entrado el siglo XX.
Sus modestas instalaciones, alejadas de la población, extramuros de la villa, albergaban hediondas dependencias donde se sucedían estanques y tinas que convertían los pellejos del ganado en cueros y badanas con aplicación de cal, orines, excrementos y taninos vegetales.
Estos centros de transformación complejos pero humildes, jugaron un importante papel en el desarrollo del perfil urbano y del sector de las manufacturas durante la Edad Media, cuando en las villas se instalan todo tipo de construcciones dedicadas a albergar actividades económicas de transformación de materias primas a lo largo de los ríos y arroyos. De  ellas dan fe las fuentes documentales y hoy, también, las intervenciones arqueológicas desarrolladas en el ámbito urbano.





http://www.salvatierra-agurain.es/fabrica_curtidos_de__salvatierra_ii.html




Tras treinta años de práctica de la arqueología urbana en nuestro país -una cuestión que abordamos en otra entrada de este blog-(pincha aquí si quieres enlazar la información), podemos decir que ha sido fundamentalmente  a lo largo de los últimos quince, cuando se ha comenzado a reconocer e investigar sobre estos espacios ribereños de forma mas generalizada.
Es el caso de las tenerías reconocidas en la ciudad de Zamora, en Avila, Miranda de Ebro, Aranda de Duero, Granada, Vizcaya, Ayllón, Valladolid, Estepona, Lérida, Tárrega etc.
Por tenerías entendemos aquellas instalaciones construidas para transformar la piel de los animales (putrescible y débil) en cuero a través de diferentes procesos, que la convierten en un material perdurable y recio. Todo ese proceso es la curtición y el material obtenido se conoce como cuero.
En la Edad Media todas las ciudades tenían tenerías que transformaban los pellejos procedentes de las carnicerías en material para abastecer al gremio de zapateros, sastres, guarnicioneros, etc
El proceso de transformación requería el descarne, el depilado (que se realizaba en los pelambres con cal viva) y la aplicación , en tinas o noques, de curtientes vegetales, entre los que el mas usado es el zumaque. Su insoportable hedor hizo que las tenerías se alejaran de los barrios residenciales localizados intramuros de las ciudades y que deliberadamente buscaran zonas ribereñas de aguas rápidas y abundantes que eliminaran los deshechos rápidamente y abastecieran de agua pelambres y noques fácilmente.
Pellejeros, curtidores y zurradores intervenían en el proceso dedicándose a las diferentes fases del trabajo.
En Castilla y león, algunas de las mejor estudiadas y conocidas son las tenerías de Zamora, Avila, Ayllón, Cuéllar y Miranda de Ebro.





Fotografía del complejo de tenerías de la Avenida del Mengue.
Estudio histórico-arqueológico de la tenería medieval de la Avenida del Mengue. Junta de Castilla y León. Aratikos Arqueólogos



Al siglo X se remontan las estructuras halladas en el entorno de la parroquia zamorana de Santo Tomé, en la puebla del Valle, junto a la Puerta Nueva. Allí, durante los trabajos arqueológicos realizados hace unos años se localizaron  dos "pilas"construidas con una fuerte argamasa de pequeñas piedras trabadas con mortero
de cal revestidas con dos capas de cal hidráulica, a su vez enlucida con almagra.  Su reutilización como área de enterramientos,lleva implícita la pérdida de su función como centro artesana cuando se construye el templo a finales del XI o comienzos del XII.
Pero en Zamora el catastro del Marqués de la Ensenada del año 1754  enumera que en Zamora había diez pelambres, dos tenerías, treinta zapateros, cinco guardicioneros, dos tratantes de curtido y cuatro boteros, lo que evidencia que a mediados del siglo XVIII había una serie de personas dedicadas al tratamiento, transformación y la venta del cuero.
Otro dato a tener en cuenta es la toponimia de los barrios bajos, como la plaza del zumacal, ya que el zumaque es un arbusto con mucho tanino que se utiliza en el curtido. Allí se han excavado estructuras de una tenería en uso durante los siglos XIII y XIV.
En los solares excavados en la Avenida del Mengue se hallaron unas pilas, unos baños o noques que están hechos con grandes tinajas incrustadas en la tierra. Junto a ellas, se reconocieron unos pequeños espacios para colocar las pieles, hechos con cal, y datados en el siglo XV. 
Tenerías similares se han conservado en la ciudad desde el XV hasta principios del siglo XX. A este momento final responden las halladas en las excavaciones arqueológicas realizadas en el barrio de Olivares.
De los siglos XI y XII son los restos de una tenería medieval recientemente reconocida en Estepona, Málaga, en un solar destinado a la construcción de un hotel. Cinco piletas cilíndricas y otras cuatro de planta rectangular, muy bien conservadas, son los restos de la tenería localizada extramuros de la antigua ciudad de Estebunna, cerca del río Calancha y del mar.
En este caso, las evidencias arqueológicas serán objeto de un proyecto de musealización, lo que exigirá realizar una modificación del proyecto previsto.


Las Antiguas Tenerías del Arrabal de San Segundo, en Avila, fueron excavadas en la ribera del Adaja y constituyen un singular y relevante complejo que estuvo en funcionamiento entre el siglo XIV y finales del siglo XVII. En este caso se conservan los restos de las dependencias y estancias en las que se dividía el conjunto, e incluso sus pavimentos. Una treintena de tinas o recipientes utilizados para el proceso del curtido, así como atarjeas, posibles calles, pasillos interiores, piletas y otros elementos conforman el complejo artesanal avulense, hasta ahora el único de cuya existencia se tiene constancia.
Estas tenerías  estuvieron regentadas por los judíos avulenses desde el siglo XIV hasta su expulsión en el siglo XV , aunque mantuvieron su actividad , hasta mediados o finales del siglo XVII, coincidiendo con una época de crisis económica en España que afectó especialmente a la producción industrial.

Recientemente se ha encargado un proyecto para hacer visitables estos vestigios medievales ya consolidados que fueron declarados Bien de Interés Cultural en junio de 2010. Abertis Autopistas y el Ayuntamiento de la ciudad financian este proyecto (Para verlo pincha aquí)






En el mismo 2010 fueron reconocidas, en Ayllón (Segovia), en la calle Pellejeros, unas tenerías de los siglos XVI y XVII, en la orilla del río Aguisejo. Se trata de una serie de estructuras hidraúlicas construidas con mamposteria de piedra trabada con mortero de cal y revestidas con mortero hidraúlico. Estos noques se hallaban en unas estancias cerradas por muretes, con pavimentos de barro y cantos rodados, que pudieron estar parcialmente techadas. La datación es posible gracias a los restos de cerámica y el material numismático  hallado, aunque también han aparecido estos de herramientas para la preparación, raspado y limpieza de las pieles. Para ver una breve presentación, pincha aquí)




Tenerías de Miranda de Ebro (Burgos)




En Miranda de Ebro se encuentran, en un solar de la calle de San Francisco, junto al barrio de la judería, unas tenerías, activas desde el siglo XV  hasta 1892.
Las excavaciones arqueológicas realizadas en este lugar, para el que existe un proyecto de creación del Museo de la ciudad, han permitido  reconocer una estancia, de unos 26 metros cuadrados con una fuente y un pilón. La evidencia de estructuras medievales y de época moderna supondrá la modificación del proyecto constructivo para incluir su puesta en valor, tal y como se está planteando en Ávila, Toledo y Granada, entre otros lugares.



Para ir terminando, en Cuéllar (Segovia) se ha construido un centro cultural-museístico en las Tenerías donde se puede conocer el proceso de transformación de las pieles, sus tipos y procedencia mediante un recorrido visual, sensorial y experimental. 



Tenerías de Fez
http://biblioteca.ucm.es/blogs/posts.php?idpagina=47296&nombreblog=Fotosconcurso&firmado=Elena+Piedrahita



¡Feliz semana!








BIBLIOGRAFÍA 

Extremera Portela, S. y Cruz Sánchez, P-J. “Un nuevo espacio artesanal en la ciudad de Zamora. La intervención arqueológica en el nº 28-30 de la c/ Zapatería.”. Instituto de Estudios Zamoranos “Florián de Ocampo”. Anuario 2002. Zamora. pp. 141-163.

Reyes Martínez, E. “La cerámica islámica y cristiana de la tenería del Puente del Carbón”. Arqueología y Territorio, nº 2. 2005. pp 109-124.

Anibarro Sánchez, S. “Tenerías, 2 (Balmaseda)”. Arkeoikuska, año 2005. pp-331-333.

Blair, J. y Ramsey N. (Eds). English medieval industries: Craftsmen, techniques, products. Cambridge University Press. 2001.

enlaces

Tenerías medievales de Zamora
Tenerías de ToledoToledo

Tenerías de Miranda de Ebro

martes, 20 de septiembre de 2016

Vikingos aquí. Al- Madjus












En 1990 llegó a España el historiador Eduardo Morales Romero, autor del libro "Historia de los vikingos en España", acompañado de otros dos especialistas del Museo de barcos vikingos de Roskilde, llamados Jan Skamby y Keld Hansen. Su viaje tenía por objeto hallar pruebas del paso de los vikingos por la Península Ibérica. El desánimo cundía por la falta de reconocimiento de datos, pero al llevar a cabo una visita al Museo de la Basílica de San Isidoro de León, observaron una pequeña cajita grabada en la que reconocieron una factura vikinga que puede datarse a finales del siglo X.  La pieza, de forma cilíndrica, es muy pequeña; mide 4,5 cm por 3,3 cm, y está realizada en asta de reno.
Los motivos decorativos de animales desconocidos entrelazados y el ave con la cabeza girada se adscriben al estilo de Mammen. El objeto tenía, en cada extremo menor, una pieza metálica en forma de bisagra que permitía abrir y cerrar la tapa, lo que puso sobre la pista de una funcionalidad como cajita para albergar algo pequeño o bien pudo tratarse de la pieza de un juego parecido al ajedrez, llamado de Hnefatafl.
Su presencia en la Colegiata de San Isidoro puede explicarse por formar parte del botín tomado en alguna de las batallas conocidas por las crónicas, o bien por tratarse del regalo de un monarca musulmán o de un peregrino a San Isidoro.

La inexistencia de evidencias arqueológicas de barcos vikingos en la Península 
Ibérica (y las ganas de que las hubiera), provocó que hace unos años, coincidiendo con el día de los Santos Inocentes, se publicara la noticia siguiente: 

" El barco vikingo o drakar hallado el pasado mes de Agosto en el río Bidasoa, será expuesto al público en un pabellon de Bera durante las fiesta navideñas. El Barco fue hallado en la construcción de la Autopista del Bidasoa, (la actual N-121) a la altura de Endalatza, lo que ha provocado el retraso de la obras otros 6 meses más.

El barco, datado en el siglo IX, se halla en un aceptable estado de conservación y permanecerá en un pabellón de Bera mientras se realizan las obras de restauración, y hasta que se decida su posterior ubicación. Parece ser que el drakar fue hallado por un obrero navarro en un tramo de la autopista adjudicado a una empresa navarra y pagado por el Gobierno Foral de Navarra, pero dentro del término guipuzcoano, lo que ha provocado la reclamación del mismo por parte del Gobierno Vasco, la Diputación de Guipúzcoa y el ayuntamiento de Irún...."


Drakar vikingo expuesto en Bera (Navarra). Fake del día de los Santos Inocentes
http://historiadeguipuzcoa.blogspot.com.es/2008/12/expuesto-el-barco-vikingo-hallado-en-el.html

Ya en 2003, el médico e historiador bermeano Anton Erkoreka, había presentado una ponencia sobre el tema en el encuentro “Los Vikingos en la Península Ibérica” organizado por la embajada de Dinamarca en Madrid y la Fundación Reina Isabel de Dinamarca, en la que sostenía la hipótesis de una presencia vikinga en la costa vasca en una primera oleada entre el 814 y el 825, que acabó con la derrota de los hombres del norte al pie de la montaña denominada Djabal al-Madjus, "La Montaña de los Madjus". 
Esta misma oleada llegaría a Baiona y la ría de Mundaka-Gernika. Desde estos enclaves, relacionados de alguna forma con los reyezuelos vikingos de Irlanda, se lanzarían en verano y otoño del 844  devastadores ataques a Lisboa, Cádiz y Sevilla, seguidos de otros ataques posteriores que sufrieron Al-Andalus, el reino asturiano y, por supuesto, el reino de Navarra.

Dicen las crónicas:
"En el 858 los normandos subieron por el Ebro desde Tortosa, lo remontaron hasta el reino de Navarra, dejando atrás las inexpugnables ciudades de Zaragoza y Tudela, suben luego por su afluente, el río Aragón hasta encontrarse con el río Arga, el cual también remontan, llegan hasta Pamplona y la saquean, raptando al rey navarro García Iñíguez. Trás pagar el rescate los vikingos remontaron el río hasta el Bidasoa, através del cual llegarían al mar Cantábrico y retornarían a Escandinavia. Un año después repitieron la expedición volviendo a secuestrar al rey."

No parece sostenible la tesis de entrada por el Ebro, Por el contrario, se entiende que se produjera un desembarco en la desembocadura del Bidasoa y desde allí, se transitara por la antigua calzada romana de Oiasso hasta Pamplona, donde los vikingos secuestraron al rey, que hubo de pagar un rescate de 60.000 maravedíes por su liberación. 
Mientras entre los cronistas cristianos medievales la variedad de denominaciones para referirse a los  vikingos es muy amplia y confusa, los historiadores árabes de la Península Ibérica y el Magreb, denominaban a los vikingos con el vocablo madjus,  
Curiosamente, en estos momentos se expone en el Marq (Museo Arqueológico de Alicante) una interesantísima muestra que ofrece la oportunidad de conocer, con rigor científico, la realidad cultural y política de lo que hasta ahora se conocía como violentos guerreros dedicados al saqueo sistemático. Los vikingos, queda patente en la muestra, fueron, además, grandes  navegantes, exploradores, comerciantes, colonos, artesanos, ingenieros, agricultores, ganaderos y arquitectos con un urbanismo propio y un sistema monárquico.


La primera incursión de madjus a Isbiliya (Sevilla) se produce en el año 230 de la Hégira bajo el gobierno del emir Abd al-Rahman II. Fue entonces cuando la población del bajo Guadalquivir sufrió los efectos de su violento saqueo. 

«El mar parecía estar cubierto de pájaros de color sangre» 

«hicieron beber al pueblo el cáliz de la amargura».
 (Ibn Idhari)

Aunque las recopilaciones documentales de los reinos cristianos de la Península Ibérica son mucho mas numerosas que el resto de las europeas, respecto a estas campañas vikingas, lo cierto es que los datos son escuetos y aún no tenemos evidencias fehacientes -salvo el drakar del Bidasoa y la cajita de León- de las incursiones, por mas que existan evidencias de numismática andalusí (dinares) en un tesorillo hallado en Helligholmen, en la isla de Gotland (Suecia).

Se tiende a enmarcar los ataques de madjus en territorio andalusí al ampliarse el espectro de las rutas por el Atlántico hacia el oeste, para lo que era, desde luego, preciso un gran conocimiento de los sistemas de navegación.


Guerreros nórdicos disponiéndose a atacar la ciudad de Angers, en el siglo IX.
 Miniatura de una biografía de San Aubin, del siglo XI.

Ese primer ataque a la vega baja del Guadalquivir se produjo durante parte del verano y del otoño del año 844.
Venían produciéndose ataques de naves vikingas desde un año antes en poblaciones de los ríos de la fachada atlántica francesa descendiendo hasta Toulouse, Gijón y las cercanías de la Coruña ( Farum Brecantium) donde el rey Ramiro I les derrotó, según refieren el Chronicon Sebastiani y las crónicas Rotense y Silense.



Asedio vikingo de París, 885 d.C. 
Fuente: Fine and America


Fuentes islámicas documentan que tras esta derrota se instalaron en el estuario de Lisboa y al no poder tomar la plaza, pusieron rumbo al sur, llegando hasta Cádiz, que convirtieron en su cuartel central, organizándose, enseguida, incursiones remontando el Guadalquivir, hasta llegar a Isbiliya, cuyos gobernantes salieron huyendo para protegerse en Carmona. Grupos de madjus realizaron numerosas incursiones a caballo (primera noticia de que tenían caballería en el IX) y en barco, si bien las tropas cordobesas recuperaron Sevilla e hicieron que los saqueadores se replegaran hastar Coria y Talyata (Tablada), siendo  aquí derrotados el 11 de noviembre del 844:

 «algunos fueron ahorcados en Sevilla, otros colgados de las palmeras de Talyata y treinta de sus barcos quemados », 

 (Ibn Idhari)

El califa envió a sus aliados de Tánger, la cabeza de su jefe y otras doscientas de los principales guerreros normandos.

La mas importante consecuencia de este primer ataque será el intento omeya de creación de una flota, la construcción de atarazanas en Sevilla y el fomento del habitat de las zonas costeras.


Representación de 1130 de un grupo de vikingos daneses arribando a las costas de Inglaterra. The Pierpont Morgan Library, Nueva York.

Una nueva incursión en las costas de al-Andalus  se produciría en el año 858, encabezada por Hasting y Bjorn Costado de Hierro, según se recoge en la Saga de Ragnar Lodbrog y sus hijos y en los anales irlandeses. De nuevo los ataques comienzan en las costas de Francia; bajan hasta  Galicia y remontan penetrando por la ría de Arousa hasta Iria Flavia, sitian Santiago de Compostela, hasta ser derrotados por el conde Pedro, durante el reinado de Ordoño I.
Se desplazan hasta la ciudad de Lisboa, que atacan en varias ocasiones, y llegan hasta la desembocadura del Guadalquivir, donde encuentran la flota del emir Mohamed I, lo que provoca que se desvíen a la zona de Al Yazira (Algeciras) y a Asilah, que aún conserva una rada concocida como la Puerta de los Madjus.
Continuaron sus ataques hacia Nador, pero regresan a Orihuela y acaban saqueando las Baleares. A su regreso al Atlántico, la flota de Mohamed I quemó dos de sus barcos y tomó otros dos en la costa de Sidonia.
Como ya apuntábamos mas arriba, acabaron en territorio navarro donde secuestraron al rey  García Íñiguez, entre los años 859-860.

El tercer gran ataque madjus a al-Andalus  corrió a cargo de un grupo de las tropas de mercenarios daneses que habían  ayudado al duque Ricardo I de Normandía en sus guerras en Francia. Una vez mas el ataque comenzó en Galicia, saquearon  los alrededores de Lisboa y Alcacer do Sal.
Al Hakem II ordenó la protección de la flota, que estaba anclada en Almería, derrotando a los madjus en la desembocadura del río Silves. 
Algunos de aquellos Drakar fueron reproducidos:
«Al-Hakam ordenó a Ibn Fotais que la flota se estacionase en el río de Córdoba y que se construyesen navíos tomando como modelo los barcos de los madjus, que Dios los maldiga.» 
Ibn Idhari.
A finales del siglo X, entre  971 y el 972, se produce una nueva campaña de saqueo neutralizada por la flota y el  ejército de tierra en la Cora de Santaver.
De modo muy tardío, se conoce la noticia de una nueva campaña de saqueo de Olaf Haraldsson, que supuso la destrucción de Tuy y que cita  el saqueo de Karlsa, que según las crónicas, se hallaba junto al Estrecho de Gibraltar (¿Cádiz?), un lugar conocido por las sagas de San Olav y donde precisamente se refugió el santo.

Los madjus tuvieron una presencia muy episódica en la Península y nunca tuvieron, a diferencia de otros territorios mas septentrionales,  relevancia política, económica ni militar.

¡Feliz semana!





Bibliografía

MORALES ROMERO, E., “Historia de los vikingos en España. Ataques e incursiones contra los Reinos Cristianos y Musulmanes de la Península Ibérica en los siglos IX-XI“, Madrid: Miraguano Ediciones, 2004.


Antón Erkoreka: Los vikingos en Vasconia
http://www.ehu.eus/documents/1970815/2421082/2004+Erkoreka,%20A.+Los+vikingos+en+Vasconia

http://www.temporamagazine.com/hay-madjus-en-la-costa-incursiones-vikingas-en-al-andalus/

https://sites.google.com/site/curiosidadesdenavarra/curiosidades/la-invasion-de-los-vikingos