martes, 31 de marzo de 2015

Tañendo flautas medievales






La flautista de Santa Clara de Murcia




 En un trozo de yeso

no mayor que mi mano,

la muchacha almorávide,

con rubor de carmín que enciende sus mejillas,

apartada del tiempo,

toca siempre el mizmar,

una pequeña flauta

atada a un cordel rojo,

apenas sostenida

por las gráciles líneas

que dibujan su mano.

Tan leve es su presencia

que basta con mirarla para oír

la más sinuosa y dulce de las músicas.

Y en la asombrada viveza de los ojos

vimos un brillo azul que aún guarda su mirada.


                                                                              Juan Peña. 5-7-08

                                                                     
Una cara de ojos grandes y almendrados, nariz y dos manchas redondas de color en las mejillas, un cuello, un hombro derecho y una mano izquierda que sujeta delicadamente un mizmar y la túnica rojiza de manga corta con pliegues representados mediante trazos más oscuros, corresponden a la mujer música de mirada viva que adornaba junto a vegetales, motivos geométricos y figuras, las adarajas de la cúpula de mocárabes del palacio de Ibn Mardanish en la taifa de Murcia, en el tercer cuarto del siglo XII  (1147-1172). 
Sobre  estuco y pintado  al temple apareció incompleto este personaje femenino, en el transcurso de la excavación arqueológica  realizada en 1985 en el antiguo refectorio del monasterio de Santa Clara la Real de Murcia, en el que había devenido, como en tantos otros lugares, el antiguo palacio real. Evidentemente la iconoclastia no debía, entonces, afectar al aderezo de la arquitectura civil.
El tubo cilíndrico con lengueta que porta la mujer contaría, en la parte desaparecida, con una serie de perforaciones, y se remataría con una campana cónica y un cordel o cadena sujeto  al disco de la boquilla. El Mizmar, también llamado Zamr era uno de los instrumentos mas utilizados en la época, conformando junto a otros aerófonos y el láud , el grupo mas reconocido en las fiestas palaciegas y de corte.


En la segunda mitad del siglo XIII el mizmar se representa de este modo en las Cantigas de Alfonso X el Sabio. 

De unos años después, con una datación en 1195, el año de la famosa batalla, y de nuevo a través del trabajo arqueológico, es la flauta de hueso completa hallada en Alarcos, que había sido realizada sobre el hueso de la ulna o ala de un buitre negro. La flauta se encontró en el interior de la Alcazaba. Sus dimensiones eran de 18,70 cm de largo y un diámetro que va de 2,26 a 1,249 cm. Tenía 6 orificios circulares en su frente y uno en su cara posterior. No ha conservado su cierre o bloque, por ser probablemente de madera, y su embocadura es un orificio rectangular que nos planteaba la alternativa de ser el que requiere una flauta travesera, o bien un bisel para el caso de ser del tipo de la flauta dulce. Eduardo Paniagua propone que se trata de una flauta travesera o pífano, del entorno de los juglares y pastores cristianos del siglo XII, también llamadas Axabebas.




Flauta de hueso de ala de buitre de  Alarcos. Reproducida por Miguel Casado en su taller de Bustarviejo (Madrid) 





Traveseras o Ajabebas en las Cantigas.


Flautas parecidas, realizadas en huesos de aves han sido halladas en el transcurso de trabajos similares en contextos arqueológicos medievales ingleses. Sobre huesos de ala de  cisne, ganso y cigüeña, pero también de huesos de carnero, desde Norwich a Canterbury, Salisbury, Southampton y Londres, se caracterizan por tener bisel y de tres a cuatro agujeros, por lo que es posible que se trate de la parte aerófona de un conjunto para acompañar con tamboril, máxime cuando algunas de aquellas tienen un desgaste ostensible en la zona baja trasera, donde apoya firme el pulgar, siendo todas ellas piezas se datadas entre los siglos XII y XIV.

 

De izquierda a derecha: Flauta de hueso de cisne de norwich, flauta de hueso de cigüeña de Canterbury, flauta de hueso de ganso de Southampton, flauta de hueso de carnero de Salisbury, flauta de hueso de ciervo de Winchester, flauta de hueso de carnero de Keynsham Abbey, flauta de hueso de Londres.



Escena de flauta y tamboril en las Cantigas de Alfonso X el Sabio,segunda mitad del siglo XIII.


Las flautas realizadas sobre huesos de aves y mamíferos han sido fabricadas por el hombre desde el 45.000,  a finales del periodo conocido como Paleolítico Medio y siguen fabricándose en la actualidad, constituyendo una de las manifestaciones musicales mas antiguas y constantes a lo largo de la historia de la Humanidad.



Museo del Ermitage. Flauta sobre hueso largo de ave de humedal, de cuatro orificios y decorada. Fabricada durante la Cultura de la Cerámica de Bandas en el periodo neolítico. Alto Volga. Dubokray V. Región de Pskov. V milenio a. C. Hueso.



Flautas actuales  de hueso de ala de buitre. Foto I. Navarro





¡Feliz  Semana!








Fuentes:

Leaf, Helen;  2005: Flautas medievales de hueso en Inglaterra. Txistulari, nº 203

López Rúiz, Alfonso; Santa Clara la Real de Murcia. Un ejemplo de musealización de dos tipos de Patrimonio bien diferenciado: el arqueológico y el religoso.
Actas do Pimer Seminario de InvestigaÇao em paises de lingua portuguesa e espanhola. Vol. 3; 36-45.

Paniagua, Eduardo; 2008: La flauta de hueso de Alarcos






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