lunes, 20 de octubre de 2014

Templos de origen altomedieval. Santa María de Wamba



A escasos 20 km de la ciudad de Valladolid en dirección noroeste, encontramos la localidad de Bamba, hoy Wamba, por la creencia de que fue en este lugar donde se produjo la sucesión del rey Recesvinto al siguiente de los monarcas visigodos. Conviene traer, tal vez, a colación que en territorios cercanos también existe el mismo nombre, sin ir mas lejos la localidad de Bamba, en el municipio de Madridanos, en la provincia de Zamora.
Se ha querido ver el la actual Wamba la localización -creo absolutamente injustificada- de la antigua morada de Gérticos, que el rey visitaba, suponiendo así la existencia de un palacio y un templo de la misma época.

Hay quien, incluso, llega a afirmar que la sucesión del mismo Wamba se habría producido en este lugar, de ahí en nombre (de nuevo), si bien la coronación solo habría podido llevarse a efecto en la capital del reino, Toledo.

Leyendas y suposiciones aparte, lo cierto es que de Bamba procede un tenante de altar decorado con bajorrelieves que fue depositado por un vecino de la localidad en el Museo de Valladolid, donde puede visitarse desde entonces.



Se trata de un pilar de mármol que en la época visigoda soportó la mesa del altar de la iglesia de Wamba que copia la estructura de una columna, con basa, fuste y capitel. Sus cuatro caras, en la zona correspondiente al fuste, muestran cruces en relieve y el capitel tiene una doble corona de hojas de acanto esquematizadas. Este tipo de altar de soporte único, frente a los de cinco columnitas, se impone en la corte visigoda toledana y se difunde a tierras meseteñas en la segunda mitad del siglo VII (según nota del Museo de Valladolid).

En el interior de la propia iglesia, a día de hoy, se conservan varios fustes de columnas de dimensiones y grosores diferentes, realizados en mármol y piedra caliza, así como una pila de agua bendita de mármol gallonada en el hueco de
un capitel antiguo sobre cuya cronología se ha llegado a apuntar influencia bizantina.







Estos elementos reutilizados son indudablemente procedentes de construcciones previas a la actual.

El  edificio conservado, fue conocido y publicado por Gómez Moreno en su monografía sobre las iglesias mozárabes, aportando este análisis, interesantes fotografías para conocer su estado a comienzos del siglo XX.
Parece que nadie cuestiona que la parte mas antigua se ceñiría a la cabecera tripartita de testeros planos.
Se fundamenta esta afirmación en el análisis estilístico de las piezas internas: arcos en herradura, cimacios decorados con sogueados, palmetas, etc. Proponiéndose además una influencia norteña de las construcciones del arte asturiano.


Si observamos la técnica constructiva y el tipo de tipo de aparejo concluimos que la estructura mas antigua se levantó mediante mampostería concertada, reservando el uso de sillares para las zonas de refuerzo de las esquinas y para los arcos, cimacios y jambas. Las piezas, de caliza, fueron cuidadosamente desbastadas y, algunos de los sillares decorados con bajorrelieves de encintados y sogueados para las molduras de los cimacios, así como palmetas y acanaladuras.
Los arcos de herradura que configuran esta cabecera presentan un dovelaje regular que en el caso de la nave del evangelio  es de doble clave desplazada por una  grieta.








Al exterior se advierte que el remate este del testero de la capilla central, mas grande, contuvo tres vanos, hoy absolutamente modificados.



Se conservan los restos, prácticamente residuales, del enlucido externo de esta zona de la iglesia, sobre el que no podemos apuntar mucho mas en cuanto a su origen.



Esa misma técnica constructiva de mampostería visible en la cabecera es identificable en dos tercios del muro norte de la nave del templo, mientras que el muro sur fue completamente sustituido por otro mas moderno de finales del XII.
Tal vez sean estos antiguos restos los de la iglesia de un antiguo monasterio reconocido como del siglo X ya que se menciona la existencia de Fruminius, en 928, probablemente el titular de la sede de León en esos años, como obispo de Bamba. De su monasterium, se cita una data en 948, si bien este término no sabemos si puede ponerse en relación como un auténtico monasterio.

Una antigua puerta en forma de herradura se halla hoy cegada en el muro norte del aula, junto a la zona del presbiterio.


Algunos investigadores han propuesto que esta iglesia, considerada inicialmente como mozárabe, supusiera la reconstrucción de una iglesia visigoda previa existente en tiempos de Recesvinto. 

Un interés muy especial revisten las pinturas, probablemente realizadas  al temple sobre mortero de cal, de la cabecera de la capilla central del testero.
Se trata de una especie de tapiz pictórico de tondos insertos en cuadrados delimitados por franjas decoradas con zig zag negro, conformando cuadrados de cuatro cuadros mas pequeños que alojan en dos círculos concéntricos temas geométricos, todos ellos diferentes, y en el centro motivos figurados vegetales y animales pintados en blanco, negro y anaranjado.
De las esquinas de cada uno de los cuadrados pequeños sale un vegetal esquemático.
Franjas de rombos en negro recorren toda la superficie, delimitando el paño pintado.
La composición alberga un motivo central cruciforme en negro y blanco flanqueado por segmentos de tondos en la parte baja habiéndose perdido la pintura en la zona superior.







Sin duda alguna recuerdan las composiciones textiles de las sargas califales procedentes de talleres orientales que se conservan en templos antiguos vinculados a la existencia de enterramientos de reyes y condes, como ocurre en San Salvador de de Oña, entre otras, datadas en el siglo X. pinchar aquí para ver, o en el siglo XI, como las telas de seda de Salamanca y otras.para saber mas.

Cuadrúpedos en negro y color rojizo y una flor, son algunos de los elementos decorativos destacados, sobre cuyo simbolismo litúrgico no me atrevería a pronunciarme. 




A finales del XII parece que son los Caballeros Hospitalarios de la Orden de San Juan de Jerusalén los que se hacen cargo de remozar las antiguas edificaciones, correspondiendo a estos momentos la configuración de la nave del templo en un estilo de transición entre el románico y el gótico.
Es en esta nueva obra en la que se emplean sillares de caliza tallados a azuela en oblícuo y que conservan numerosísimas, variadas e interesantes marcas de cantería: llaves, compases, letra E, estrellas, etc.
Las antiguas cubiertas de las capillas de la cabecera son recrecidas con bóvedas de cañón, advirtiéndose la línea de imposta la nueva estructura de sillares y el evidente cambio de aparejo.




El aula , de trazado antiguo y, como ya vimos, nuevas factura en algunas zonas, tiene 18 m de longitud por unos 12 m de anchura y se articula en tres naves sobre pilastras que configuran nueve espacios. Las marcas y decoración de aquellas son ciertamente singulares.













Los capiteles que sustentan los arcos representan escenas relacionadas con algunas cuestiones como el pesado de las almas, con una curiosa estrategia de San Miguel y las trampas diabólicas, el mundo infernal, algunos de los pecados capitales, etc.



















La puerta oeste, abierta a los pies del templo, sin embargo, no parece corresponder estilísticamente a los mismos criterios con los que se configuró el espacio interior de la nave - mediante arcos apuntados- constituyendo una puerta románica con jambas, dintel con prótomos de seres mágicos o monstruosos, un tímpano decorado con motivos de flores, arquivoltas sencillas pintadas en rojo y una galería de canecillos figurados. 
Tal vez había que pensar en un elemento pensado y realizado aún en clave románica clásica, mientras que el resto de las arquerías de las naves y el claustro corresponderían a conceptos románicos con formas tendentes al gótico.


Responden a estos momentos, además, la construcción de las dependencias del claustro, en su zona baja, con todas las estancias conservadas de la crujía oeste, observándose curiosos aparejos con estrechos tizones.


Una de estas estancias fue utilizada, posteriormente, como osario, el famoso y ya reducido, cuya configuración actual no es la original. De este lugar de concentración de restos inhumados poco podemos saber dado que fue expoliado durante años.




Parece que durante años se conservó el epitafio: Como te ves, yo me vi. Como me ves, te verás. Todo acaba en esto aquí. Piénsalo y no pecarás.
Este tipo de inhumaciones secundarias son conocidas en otros lugares, como el recientemente descubierto de la iglesia de San Esteban de Cuellar, mucho mas modesto pero conceptualmente similar.



En el interior del aula se contraten varios lucillos funerarios entre los que destaca el pintado con la visita de La Virgen a Santa Isabel, el de San Roque y el de los Reyes Magos.








Sabemos que la reina Urraca de Portugal, la esposa del rey Fernando II de León, madre de Alfonso IX, y hermana de la Orden, fue enterrada en la iglesia de Bamba. Es precisamente en la conocida como capilla de la Reina donde se encuentra colocado su epitafio.


Estos momentos finales medievales se adosan otras construcciones al norte del edificio, como la capilla situada al este, con bóveda de crucería sujetada por una columna central y la capilla de las pinturas renacentistas o la capilla del baptisterio.



Para ir finalizando, el pórtico es un elemento posterior que enmascara, sin duda uno mucho mas bajito de épocas pretéritas y de cuya configuración no sabemos mas que la atura de su cubierta.

La sacristía, en su configuración actual está datada en el siglo XVIII.



Este nuevo acercamiento personal al templo me ha proporcionado nuevos datos y la oportunidad de plantear una serie de propuestas y necesidades para abordar un estudio exhaustivo del mismo, mostrándose como prioritaria una lectura estratigráfica del edificio. 

Mi agradecimiento personal a la guía de la iglesia de Wamba que acompañó mi visita y que es historiadora del arte, además de una estupenda guardesa, a Jacquot Supiot , que me acompañó en este reencuentro y a José Luis Velasco, párroco de Bamba y amigo.


Bamba a principios del siglo XX.

Bómez Moreno, M; 1919: Iglesias Mozárabes. Arte español del siglo IX.

Se observa como el arco triunfal de medio punto había sido forrado en madera.

Antes de la intervención de 1989, se añadió la forma de herradura.

Arquitecto de la intervención de 1989: José Luis de la Quintana Gordón y José Ricardo Boned Cólera. Arqueólogo: Pedro Matesanz



Calcamonías contemporáneas en los sillares del pórtico



Lamentablemente carecemos de información a cerca de las intervenciones arqueológicas realizadas en el interior y en la zona del claustro, que solo tal vez pudieran haber aportado luz a nuestras propuestas.

Si nunca estuvieron en Wamba deberían venir; si nunca oyeron cantar a esta monja, no saben lo que se pierden.

¡Que tengan una feliz semana!




1 comentario:

  1. Magnifico trabajo.
    Muchas gracias.
    He añadido su enlace a mi blog ://mozarabes.blogspot.com.es/

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