martes, 11 de marzo de 2014

La Virgen de la Armedilla. La madre era, entonces, un trono






La Virgen de la Armedilla
Es pequeña y milagrosa
Y en medio de la corona
Se para una mariposa.



(fragmento de la rogativa a la Virgen de la Armedilla)


El regazo materno es sinónimo de acogimiento, amor y calidez. Acomodados en el los hijos crecemos en cuerpo y emoción alimentados, mecidos, besados. De el nos alejamos cuando nuestros pies y piernas se hacen exploradores y a el regresamos al sentirnos desdichados o en peligro. Es un nido de fuerza y seguridad que te convierte en reina de las atenciones. Un trono de fortaleza...es tantas cosas.....





Cuenta la leyenda  que unos pastores encontraron una imagen de la Virgen María escondida en la cueva de la Ermitiella. Hacia 1651, unos 600 años después de haber desaparecido ese peligro,  el  párroco cogezano D. Juan de Rodrigo escribe, en un singular refrito cronológico, que en el año 714 los cogezanos la llevaron a la Armedilla para esconderla de moros, que apareció en 930 y que la sirvieron cuatro sacerdotes hasta 1147. 

Asociada a una cueva y al agua, la virgen debió constituir un reclamo para la cristianización del lugar (tal y como ocurre en muchos otros lugares en la misma época) y su apropiación territorial convirtiéndose además en objeto de veneración y peregrinación en el XII, una vez alejada la confrontación con el poder islámico hacia el Tajo y en constitución la reorganización territorial del comunidades de Villa y tierra al sur del río Duero.


Cabecera de la iglesia semirupestre construida en la zona de la cueva que da origen al hallazgo legendario de la imagen de la Virgen de la Armedilla.


Desde entonces hasta ahora la imagen románica de la virgen de la Armedilla ha sido venerada, visitada, agasajada, procesionada, custodiada, transformada y finalmente restaurada y reivindicada. 


Ruinas del Monasterio de la Armedilla, Cogeces del Monte (Valladolid)

Hoy se encuentra acogida en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, en Cogeces del Monte (Valladolid), a donde se ordenó su traslado tras el abandono forzoso del monasterio jerónimo de la Armedilla impuesto por la desamortización del ministro Mendizábal. Allí estuvo, en un retablo barroco hasta su desmontaje total, permaneciendo, en la actualidad, colocada sobre una repisa de piedra caliza blanca de Campaspero, desnuda de ornato, flanqueada de flores desde su tratamiento de restauración, en paciente espera para ser descendida en el mes de agosto, cuando empieza la novena que precede a romería anual que la devuelve, desde hace veinticinco años, siquiera por unas horas, a su antiguo convento. 



Situación actual sobre la pared norte de la parroquial de Cogeces del Monte, Valladolid.




Fotografía de la virgen en la hornacina central del retablo barroco del lado del evangelio de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción ( Cogeces del Monte, Valladolid), actualmente desaparecido, antes de su restauración.

Su desnudez definitiva se debe a una decisión controvertida originada por la ruptura con viejas costumbres en época de Don Gabriel, el párroco de Cogeces del Monte en los años 60 y 70.

Antes de esta drástica orden parroquial era una imagen de vestir. Su atención permanente recaía en la Camarera de la Virgen de la Armedilla, quien se ocupaba de bajarla del retablo y en un canasto cambiarla de enaguas, mandil, manto y toca, recolocar sus manos, ponerle al niño Jesús de Malinas en las mismas, así como el bello rostrillo y la corona de bronce. La mayordoma o camarera guardaba celosamente en su propia casa los ropajes de la virgen y sus joyas en un cargo vitalicio y hereditario, entre mujeres, de madres a hijas. Nadie mas que ellas asistían a la muda de la Virgen, advirtiéndose a los curiosos y niños que no podían acercarse por que la virgen estaba pariendo. La última de aquellas encargadas fue la señora Concepción Redondo, ya fallecida.



Detalle de la cara de la imagen restaurada  vestida para la exposición Ropajes Litúrgicos (Gihec, -Grupo de Investigación histórica y Etnográfica de Cogeces del Monte-, Agosto Cultural 2012)

De entre los lujosos paños conservados, ya perdida la costumbre de vestir esta talla , destacan los conjuntos de vestido y capa de seda negra y algodón bordados con hilo de plata y el de seda de color salmón.

Desde el siglo XVI hasta mediados del XX la Virgen de la Armedilla se mostraba como una gran señora de amplios y largos vestidos - lo que viene a explicar que anduviera clavada a un leño, dándole una altura de la que carecía la imagen sentada original-. 

Imagen vestida. Manto y vestido en seda negra con bordado en hilos de plata, manos postizas, niño Jesús de Malinas, toca moderna, rostrillo y corona.  Exposición de Gihec  para Agosto Cultural 2012. Capilla de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción. 


La ennegrecida virgen , una vez desprovista de sus joyas y ropas, volvía  a ser una escultura románica sentada en un trono,  con el niño en el regazo. 

Convertirla en imagen de vestir supuso la mutilación de las manos primigenias, una costumbre nada desconocida, y la utilización de unas prótesis mas acordes con los gustos y usos litúrgicos modernos. Puede que las originales sean unas manos guardadas en la sacristía, aunque este extremo no esté comprobado. De igual modo se serraron los pies y se rebajó el contorno de la cabeza. Esta mutilación de imágenes sagradas, documentada en no pocas ocasiones, no era reprobable y venía de la mano de imperativos estilísticos y conceptuales modificados por la liturgia. 


Talla inmediatamente antes de ser restaurada, año 1986. Se advierten las sales blanquecinas provocadas por la humedad, su posición anclada al tronco de madera y las manos negras de la imagen de vestir.


Durante mucho tiempo la imagen se consideró una virgen negra,  pero la restauración realizada en 1986 por Don Francisco y Doña María del Carmen Santamaría, bajo el patrocinio de la Caja de Ahorros Popular, puso de relieve que solo las manos postizas eran de color negro y el ennegrecimiento aparente no era mas que superficial pues el rostro original era claro y los ojos de un azul intenso.

La escultura se talló en madera de pino con la parte trasera ligeramente ahuecada para aligerar el peso de la talla. Se advierte el engasado de la pieza mediante lienzo de lino, el yeso que la recubre y la policromía original en un aceptable estado de conservación (habida cuenta de los perniciosos efectos de la humedad, sales y xilófagos que durante décadas causaron estragos).


La imagen preparada para su traslado anual en procesión hasta el Monasterio de la Armedilla el tercer sábado del mes de agosto de 2013.

La imagen de la virgen comparece vestida con un brial o saya dorada decorada con bandas verdes adornadas de soles de oro las mas anchas que alternan con estrechas líneas, un manto sobre los hombros, ribeteado en rojo y ajustado sobre el pecho con un prendedor y una toca larga a juego ceñida a la cabeza por una diadema, mientras que la del niño ha perdido casi por completo su policromía. Las ropas se ciñen por completo al volumen de los cuerpos.

El niño, sentado, porta en su mano conservada el orbe, disponiéndose el brazo de la otra mano, desaparecida,  en actitud de bendición.

En conjunto responde a un tipo de imaginería medieval de la virgen como trono de Dios, trono de la sabiduría, convirtiendo sus brazos en los apoyos, sosteniendo un niño adulto con el que no mantiene ninguna comunicación visual, pues ambas figuras se muestran hieráticas mirando al frente. Es una madre de Dios (Theotokos), además de madre de Cristo (Cristotokos) y como tal madre se asentaba a su vez sobre otro trono, el de reina y madre, perfectamente identificable en la decoración pintada. Este asiento cómodo sobre un mullido almohadón, en color blanco, se encuentra aún hoy decorado en un juego geométrico y floral de pequeñas cuatripétalas. 

Esta imagen, probablemente realizada en el último cuarto del siglo XII, no pudo ser escondida de moros, pues este peligro desapareció a finales del X, cuando aún no existía el arte románico.
Muy probablemente fue encargada para ser venerada en la cueva de la Armedilla cuando esta era una ermita semirupestre y el concejo de Cuéllar ordenaba el territorio como podía; una zona a la que los cistercienses de Sacramenia no hicieron el aprecio que los cuellaranos les demandaron.

La madre era, entonces, un trono.

¡Feliz semana!








Fotografías: Consuelo Escribano, José María Sacristán, Miguel Herguedas  y Archivo Parroquial

http://gihec.blogspot.com.es/2013/09/la-rogativa-la-virgen-de-la-armedilla.html

http://ermitiella.blogspot.com.es/2013/11/la-armedilla-cogeces-del-monte.html


Enciclopedia del románico.
http://books.google.es/books?id=1nFDEol8FO4C&pg=PA184&lpg=PA184&dq=virgen+de+la+Armedilla&source=bl&ots=I6CKR3kFJR&sig=cCEOm99ElioBf3pQQWSyUDphVE4&hl=es&sa=X&ei=usodU6CsMIHE7AbXi4D4DQ&ved=0CHUQ6AEwCTgK#v=onepage&q=virgen%20de%20la%20Armedilla&f=false

Dialnet-EnTornoALosOrigenesDelMonasterioDeSantaMariaDeLaAr-2910975.pdf




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