martes, 23 de diciembre de 2014

Qué debe tener un Nacimiento.



Natividad. Monte Sinaí, siglo VII

Comandados por mi padre, de costumbre, días antes de la Nochebuena comenzaba el ritual de poner nuestro Nacimiento en casa, una cuestión que exigía la participación de todos. Mi madre debía dar el visto bueno al espacio que arrebataríamos a sus dominios de hogar y que cada año cambiaba de tamaño y emplazamiento, en virtud del proyecto paterno. Un año ocupábamos el recibidor, otro las estanterías del salón, e incluso parte de la oficina o del salón. Los niños formábamos grupos de figuras, íbamos a buscar la arena, piedras, musgo y ramas de arbustos, mientras mi padre desenredaba cables repletos de luces intermitentes. Nuestro Belén nunca se limitaba al Misterio, sino que tenía montañas, un río Jordán de papel de plata, rebaños de cabras, pueblos con norias y huertas, cercados para los animales, la anunciación a los pastores junto a un chozo con un ángel aparecido sobre un árbol , los Magos en sus camellos conducidos por los pajes, que se movían conforme se acercaban las fechas de ver a Herodes y llegar hasta Belén. Cada casa del pueblo tenía su luz, cada fogata su lumbre y sobre la montaña se levantaba el castillo del rey Herodes custodiado por soldados romanos.
En el portal,siempre un covacho, un ángel que portaba una cartela indicaba que allí había ocurrido un prodigio, el nacimiento de Dios. La mula y el buey daban calor al niño que flanqueaban sus padres y una legión de pastores llevaban presentes para ofrecer al niño Manuel a través de un camino que recorría todo el montaje. Burros con alforjas y banastas, carros repletos de paja, mujeres con cántaros y hombres arreando bueyes completaban la romería.
Era solo una parte de la celebración que se acompañaba del canto de villancicos con panderetas y la flauta de madera delante de tamaño escenario cuando se encendían aquellas luces maravillosas. 
Eran tiempos de infancia, de comedias y de familia que, renovados, revivo con los míos.
Estas líneas están dedicadas a la memoria de mi padre, Angel Escribano, a quien tanto debo.




Mosaico de la Natividad de la iglesia Martorana o Santa María dell Ammiraglio  de Palermo

María y José han viajado desde su pueblo, Nazaret, hasta Belén para empadronarse, pues se lleva a cabo un censo de la población de Judea. Coincide que a María, embarazada, le ha llegado el tiempo del parto, y siendo ya de noche, al no encontrar posada que les acoja, María se refugia donde puede para dar a luz al Mesias anunciado en el Antiguo Testamento.
Un ángel anuncia a los pastores la buena noticia y días mas tarde los Magos llegarán hasta Belén para ofrecer al Niño unos regalos y adorarle.
En realidad los evangelios aportan muy pocos detalles a cerca del Nacimiento de Jesús, si bien es verdad que existen algunas divergencias entre las escasas fuentes  conocidas, los apócrifos concretamente, en cuanto al lugar del nacimiento, la existencia o no de comadronas, la presencia de animales en el pesebre, la actitud de José y la Virgen ante el hecho del parto, la estrella que condujo a los Magos, etc. 
Siendo uno de los temas más representados por el mundo cristiano medieval, las formas de hacerlo son muy variadas, aunque existen dos modos bien definidos de hacerlo.
El oriental o bizantino, de fuerte influencia en la Italia medieval y de ahí a otras regiones europeas, establece como lugar de nacimiento uno en las montañas, inspirado en la gruta subterránea de los apócrifos, así como un elenco de personajes y hechos extraídos de muy diversas fuentes: la Virgen, el Niño sobre el pesebre, José y las parteras, el anuncio a los pastores, la adoración de los ángeles, la llegada de los Magos, el astro en el cielo, el buey y la mula, el baño del recién nacido, etc.
El occidental establece, por otro lado, el nacimiento en un portal, un establo, las mas de las veces arruinado, centrando el foco de atención en  María, José y el Niño, aunque sigue representando los animales, los ángeles o los pastores.
En ambos casos la Virgen se muestra acostada, recuperándose del parto, melancólica, ya sea de espaldas, acariciando al niño o amamantándolo, insistiendo en la relación materno-filial y la naturaleza humana de María y Jesús. 



Nacimiento bizantino de finales del siglo XII, en la Iglesia Oscura, Capadocia, Turquía. 


Al Niño Jesús se le representa tanto desnudo como completamente fajado, siguiendo la costumbre de mantenerlo así hasta pasados cuarenta días.
Cuando aparece desnudo, se trata de un niño de edad mas avanzada con aspecto resplandeciente. A veces se incorpora el baño del recién nacido, en el que una o dos parteras, Zalomí y Salomé, ayudadas en ocasiones por José, lavan al recién nacido en un simple balde de agua o en una especie de bañera o pila. En el caso del Nacimiento de Cristo, suele tener un significado simbólico, no solo costumbrista, recordando la importancia del Bautismo a todo recién nacido.
Las parteras se incorporan a la escena por influencia de los apócrifos, siendo posible encontrarlas tanto en Oriente como en Occidente desde las primeras representaciones del tema. Atienden al recién nacido: lo bañan, lo colocan en el pesebre, lo fajan, lo alimentan, etc, introduciendo naturalismo en la escena.


Natividad (detalle de las parteras Zelomi y Salomé), Duccio di Buoninsegna, 1255- 1319, Siena)
Las parteras Zalomí y Salomé,según los evangelios apócrifos, eran las parteras que acompañaron a José desde Belén hasta la cueva en la que María se había quedado al sentir los dolores del parto. Llegaron tarde, cuando Jesús ya había nacido, y suelen representarse bañando al niño, que en la escena aparece duplicado en el establo y el baño.

A José se le representa, en la mayor parte de los casos, en un lugar secundario, adormilado o pensativo, lo que reflejaría las dudas de éste respecto a María.
En Occidente, al contrario que en Bizancio, va adquiriendo un papel más activo y a partir del siglo XIV, realiza tareas cotidiana como transportar paja para los animales, preparar el baño para el Niño, encender un fuego y calentar una sopa, remendar una bota, fabricar una cerca para cobijar a su familia, etc. 
A los apócrifos responde la presencia del buey y la mula en el pesebre tanto en oriente como en occidente . En alguna ocasión los animales están además adorando al Niño, ya que éstos reconocieron su divinidad.


Natividad. Giotto, capilla Scrovegni, Padua

Los pastores, ataviados como tales, portan zurrones, cayados e instrumentos musicales en no pocas ocasiones. Suelen  ocupar un segundo plano, junto a sus rebaños, con la mirada vuelta al cielo y la mano delante de los ojos para no ser deslumbrados por la luz angelical.
Con el paso del tiempo, en la Baja Edad Media Occidental, los pastores empiezan a aproximarse al lugar del nacimiento, asomándose por alguna de las ventanas o huecos del cobertizo e inclinando la cabeza en actitud de respeto. Se recoge así la idea de que los pastores acuden al establo y glorifican al Niño, recogida por San Lucas.



 Natividad de Dijon, Robert Campin, 1420


Los ángeles, se sitúan en el cielo, o fuera de la cueva o del establo, mirando al cielo o la tierra, haciendo signos de adoración y cantando, de ahí que a veces porten cartelas.
En los siglos XIV y XV en Europa occidental, a raíz de las Revelaciones de Santa Brígida, se produce un cambio sustancial en la actitud de la virgen María, que comienza a aparecer arrodillada y con las manos juntas, contemplando la divinidad de su hijo. Brígida, presente a través de una de sus visiones, en el momento del nacimiento, que describe pormenorizadamente, indica que el parto de María se produjo sin dolor alguno.
La difusión de esta visión hace que las parteras se asuman como el resto de los personajes orantes perdiendo estas su función original.
Lo que sí se mantiene es el modo en que se señala el lugar del nacimiento con la presencia de un astro en el cielo, la estrella que guiará después a los Magos, y de la que, en ocasiones, parte un haz de luz hacia la figura del recién nacido.

¡Feliz Navidad!



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martes, 16 de diciembre de 2014

Motas medievales.


Construyendo una mota. Tapiz de Bayeux, siglo XI

Desapercibidas para muchos, las construcciones defensivas terreras son un campo de investigación frecuente en el mundo de los arqueólogos. Enormes taludes, colinas artificiales precedidas de fosos excavados, rampas, cercas y muros pueden intuirse como elementos del relieve e identificarse a través del ojo experto.



Mota del Marqués. Relieve transformado y castillo posterior.


A comienzos de los años 90, tomé contacto por primera vez con las construcciones terreras medievales, alto y plenomedievales, algunas de ellas enmascaraban estructuras de mampostería de piedra, pero otras muchas podrían ser adscritas al grupo de lo que se conoce como motas, en las que se combinan defensas de tierra y construcciones lígneas.


Foso altomedieval de la Mota de Medina del Campo, cortando el doble foso del poblado preexistente de la Edad del Hierro. Ambos coinciden espacialmente.

Algunas de aquellas, ya muy transformadas, han conservado en la toponimia su esencia, como ocurre en la Mota del Marqués o en el propio cerro de la Mota, de Medina del Campo, mientras que en otras muchas el recuerdo de su fortificación se mantiene como El Castillo, el Castillón, Teso de la Horca, la Altamira o advocaciones de ermitas que crecieron a su abrigo, como ocurre en San Cristóbal de Zaratán, en la provincia de Valladolid. En buena parte de los casos conocidos y catalogados en los años 90 en las provincias de Burgos, Palencia y Valladolid, las fortificaciones terreras se hallan sobre relieves elevados en las márgenes de los grandes ríos: Arlanzón, Arlanza, Carrión y Pisuerga, ya sea sobre cerros adelantados y aislados a media altura entre el páramo y la vega, ya se sitúen sobre un espigón de páramo, sobre la confluencia de dos ríos, caso de Palenzuela, o sobre un curso vadeable o bien comunicado, como pasa en Cabezón y Pampliega.
En no pocas ocasiones su ubicación ya conoció asentamientos anteriores, tanto en época prehistórica como durante la romanización del territorio, una cuestión que viene a apuntalar la relevancia de los enclaves naturales en el control  y la defensa de los territorios a lo largo de los siglos.

Mota de  Villavieja de Muño, Burgos

Altura, control de la vega y, por tanto de las comunicaciones fluviales y terrestres, hacen de estos lugares puntos fundamentales que se interelacionan, además, visualmente, lo que hace aún mas eficaz y rápida la comunicación entre ellos y las posibilidades de reacción.



Mota del Castillo de Dueñas, Palencia. Se advierte el cono superior, la plataforma intermedia y el enorme foso con abruptas pendientes.


Las motas suponen una sobrelevación artificial de aspecto cónico, mas o menos desmochado, debida al aporte de tierras procedentes de la excavación de grandes fosos que las circundan. Pueden presentar diferentes plataformas de altura y dimensiones variables, plantar circulares y ovaladas y fuertes pendientes en todos sus flancos, garantizando así la inexpugnabilidad del reducto.
En ocasiones, como ocurre en El Castillo de Torquemada, se conserva aún un puente sobre el foso.
En la parte alta de la colina se levantaría la torre de madera, de la que nos quedan algunos testimonios indirectos en el tapiz de Bayeus, en pinturas murales como las de la iglesia de Alaiza y reconstructivos en otras zonas europeas.


Torre sobre una mota pintada en la iglesia de Alaiza, Álava. Siglo XIII


Estos fosos pueden rodear completamente la colina o proteger sólo el flanco mas vulnerable, aquel en el que se produce un contacto directo con otras zonas elevadas del relieve circundante.
Sus dimensiones oscilan entre los 5 y 6 m de anchura conservada y los 2-3 m de profundidad, constituyendo un auténtico obstáculo en el acceso al interior de estas fortalezas.
El aspecto terrero de estos complejos se completaba con cercas de piedra y empalizadas, torres, pavimentos, silos, bodegas, pasadizos, unos reales y otros fruto de las leyendas rescatadas de la tradición oral.



 IGN. Ortofotografía de la Mota del Castillo de Dueñas, Palencia 




Mota completa con foso y torre en el tapiz de Bayeux, reflejando una de las plazas fuertes de la contienda


El estado actual de la cuestión nos impide establecer una clara adscripción cronológica para cada una de las estructuras conocidas pero es cierto que las fuentes hablan de algunos de estos lugares desde el siglo IX y el X, tuvieran o no en aquellos momentos la configuración como motas, lo que nos hace ver en ellos puntos que jalonan vías de comunicación de importancia, aunque no existen datos documentales sobre la existencia de sistemas como tales en época alto ni plenomedieval. Muy probablemente algunos son ocupados hasta bien entrada la Edad Moderna a finales del siglo XV.
Todos estos enclaves se encuentran inventariados como yacimientos arqueológicos que es posible poner en relación con otros de origen altomedieval en otras zonas de la meseta Norte situados en el valle del Duero, del Cega o del Eresma, algunos de ellos asimilables a husun bereberes,burtill Assim, hoy Portillo, o el hisn Skar, en Iscar, como el hisn  otros a torres cristianas, como el Castilviejo de Cuéllar.
No podemos obviar que en la Alta Edad Media no son infrecuentes las alusiones a territorios poblados, organizados y zonas controladas desde núcleos fortificados por élites sociales desde el siglo IX. Grimaldo nos confirma la existencia de una organización territorial dependiente de la fortaleza de Muño en el siglo X "territorium muniensis castri" y de su tenente, el conde, que desde aquí organizaba la repoblación y reorganización de algunos otros territorios como Roa, sobre la línea del Duero.



Asociación de Mota de Villavieja de Muño en Burgos, con un templo cristiano

A. Represa, en 1980, afirma que en el siglo X  la zona vallisoletana presenta una organización a través de castillos y granjas esparcidos por los alfoces de Cabezón y Simancas, villas fortificadas importantes.
Queda pendiente la realización de estudios exhaustivos de prospección arqueológica del territorio y de carácter documental, ambos muy necesarios para poder determinar el origen y evolución de las fortificaciones que nos ocupan.

Que tengan una feliz semana!





Escribano Velasco, C.; Balado Pachón, A.; Pascual Díez, A.C.; 2001: Análisis del macrorelieve en arqueología medieval; las fortificaciones del Arlanzón, Pisuerga y Duero, de Burgos a Simancas

Actas V Congreso de Arqueología Medieval Española; 22 a 27 de marzo de 1999, Vol. 2, 2001 (V Congreso de arqueología medieval española), ISBN 84-9718-011-9 , págs. 775-790

martes, 2 de diciembre de 2014

El collar de Tissø y las residencias reales danesas de época vikinga




Collar de oro de Tissø


Unas cosas llevan a otras. Buscando sobre ofrendas de armas a las divinidades de las aguas acabé recalando en un yacimiento escandinavo situado sobre la orilla oeste del lago Tissø en la zona occidental de la isla de Zealand o Selandia, en Dinamarca. Enseguida me sentí fascinada por el proyecto de investigación, sus inicios y los significativos resultados de un moderno trabajo arqueológico. Las líneas que siguen dan cuenta de todo ello. Disfrútenlo tanto como yo.


Uno de los mas sobresalientes hallazgos del pasado vikingo en Dinamarca se produjo mientras se araba en un campo situado cerca del lago en el año 1977. Como tantas y tantas veces, el azar desenterraba un valioso elemento que ponía en marcha hacia 1990 trabajos arqueológicos desde el Museo Nacional de Dinamarca.
El collar hallado fue fabricado en el siglo XI en oro macizo y pesaba alrededor de 1,83 kg. Con esa cantidad de oro podían haberse comprado unas 500 cabezas de ganado, así que el objeto , sin duda, correspondería a una élite económica y social,
A partir de ese momento comenzaron las actuaciones arqueológicas a través de trabajos de prospección auxiliados, primero, con detectores de metales. Pronto comenzaron a reconocerse armas y joyas en las inmediaciones del lago, pero esto no era mas que el comienzo de un trabajo arqueológico de gran envergadura.

Joya escandinava en plata con la figura de Freyja hallada en Tissø. National Museum of Denmark



Joyas procedentes de la residencia real de Tissø. National Museum of Denmark


Las excavaciones arqueológicas realizadas en Tissø, entre 1995 y 2003, proporcionaron evidencias de que se hallaban ante uno de los mayores asentamientos vikingos del norte de Europa, con una extensión de unas 50 ha y a lo largo de un periodo de unos 500 años, entre 550 y 1050 d. C. Un asentamiento cuya riqueza, que viene manifestada por sus joyas y fundamentalmente por el enorme torques de oro, ha hecho pensar al investigador Jørgensen que se trataba de una residencia real con grandes y singulares edificios de carácter aristocrático. Además todo parece apuntar a que en el entorno de la casa del rey existirían edificios de carácter ritual.
La residencia del magnate fue una de las mas grandes de su época y ocupa un área de 500 m2, datándose su construcción hacia el 550 DC. En el centro de un largo recinto empalizado reposa un impresionante edificio de planta de salón, construido con pesados postes de madera. Al exterior se levantaban áreas de trabajo y un mercado que era visitado en ocasiones especiales por artesanos y comerciantes. Más de 12.000 objetos han sido encontrados en la residencia, incluidas varias joyas de plata y oro, joyas, armas y herramientas.


Fotografía de la excavación arqueológica del salón largo (Langhus) de Tissø. Se pueden observar las marcas dejadas por los postes de madera de la sólida construcción.

También se han encontrado monedas y pesos utilizados en el comercio, al igual que modelos, moldes y desechos de fundición procedentes de la producción metalística y joyera.

Además, se han hallado armas y joyas depositadas en el lago pertenecientes a un amplio periodo de tiempo, entre el 600 y el 1000 DC muestran que fueron usadas como ofrendas a las divinidades de las aguas.

Pieza tallada en hueso que corresponde con un tensor de cuerda de un instrumento musical. Fué hallada en la casa real de Tissø, testimonio de la existencia de músicos y acaso de narradores y trobadores.

No hay duda de que estas gentes pertenecieron a la élite aristocrática de su época, siendo quizás parte de la Dinastía Real. En Old Lejre (Zealand) y Järrestad (Scania) también se han excavado residencias de magnates que se asemejan en muchos aspectos a Tissø. 

Recreación de la Casa de planta de salón en el yacimiento arqueológico de Trelleborg

Una de las interpretaciones posibles es que en Tissø se encontrara una residencia real pero que la dinastía tuviera su residencia permanente en Old Lejre. El rey, por lo tanto, habría podido viajar por el país alojándose en sus diferentes residencias desde las que ejercería el control de su reino.
La combinación de residencia real, lugar de culto y mercado puede ser vista por ejemplo en el complejo palatino carolingio de Aachen/Aix-la-Chapelle. Cuando el emperador visitaba el palacio con toda su corte, el mercado se llenaba de actividad, repleto de comerciantes y artesanos. Pudo ser este el caso danés de Tisso?
Las Eddas y las sagas, se refieren a los sacrificios rituales vikingos con el término blót. Tres importantes Blóts se realizaban cada año con el fin de asegurar el éxito y la permanencia del equilibrio en el mundo. Para tal acto de celebración venía gente desde todos los rincones, para festejar, comer y beber juntos.
Los animales eran sacrificados y parte de su grasa y sangre era ofrecida a los dioses, recogida en cuencos y esparcida por las paredes de la casa de culto y sobre los participantes, mientras los huesos y calaveras de los animales sacrificados eran ofrecidos a los dioses.


Recreación infográfica del edificio ritual del recinto de la residencia real del lago Tissø

En 2011, los arqueólogos habían reconocido la estructura de un edificio de carácter religioso en la zona mas elevada del recinto de la residencia real, en el que se celebraron banquetes rituales y ofrendas de joyas e incluso seres humanos, a tenor del hallazgo de huesos procedentes de sacrificios, constituyendo la primera evidencia arqueológica de la realización de este tipo de ceremonias en época vikinga, una cuestión que hasta entonces solo era apuntada en las sagas.
Los investigadores, después de los hallazgos de Tissø, comenzaron a revisar algunos hallazgos antiguos en yacimientos, fundamentalmente en la fortificación danesa anular de Trelleborg (que dió lugar a la forma de llamar a estos castros anulares vikingos daneses),  excavada en los años 30. Ya en su día se advirtió de la presencia, junto a restos de animales, de otros humanos, por lo que pudiera interpretarse que algunos de los pozos excavados podrían haber sido destinados al sacrificio humano. Esta hipótesis fue desterrada durante décadas, hasta los hallazgos arqueológicos actuales de la residencia real.


Fortaleza anular vikinga,  Trelleborg


En estos pozos se encontraron los restos óseos de cinco personas, de los que cuatro  eran niños pequeños, de entre 4  y 7 años de edad.
Las creencias vikingas, según explica Jørgensen, en los dioses nórdicos, hacía que se ofrecieran joyas, armas, herramientas y animales, al objeto de obtener los favores sagrados, quedando para ocasiones muy especiales y excepcionales, desde luego, los sacrificios humanos, más aún si se trataba de niños.

Además de  ritos y  ceremonias también se llevaban a cabo otras actividades en la residencia real de Tisso. En el lugar se encuentran evidencias de la realización de trabajos de forja, metalurgia del bronce y orfebrería , así como de producción del vídrio, cuentas de collar, peines y tejidos. 
Algunas de las mercancías se hicieron para el rey y su familia , mientras que otras se ofrecían como regalos a los amigos y aliados o para la venta. 


Excavación de una casa pozo en Tisso, destinada a albergar talleres, fundamentalmente textiles


Fusayolas y pesas de telar halladas en las casa-pozo de Tisso

Estos artesanos y mercaderes se cobijaban en viviendas de pequeño tamaño, en las conocidas como casa- pozo, en una tienda de campaña o simplemente un cobertizo o al raso. 
En ocasiones muy especiales se celebraban mercados, lo que suponía la llegada de nuevos artesanos y mercancías como exquisitas joyas y armas finas para la aristocracia , y simple fíbulas de bronce , cuchillos y martillos de Thor de hierro para la gente común.


Joyas de bronce en Tisso, fabricadas entre los siglos VI y VIII d C.



Herramientas comunes de Tisso



Joyas en bronce y plomo


La decadencia de la ocupación del lugar coincide con la de los vikingos, que tras su conversión al Cristianismo, modificaron sustancialmente en sus costumbres.

Feliz Semana!






Para saber mis fuentes:

martes, 25 de noviembre de 2014

Agua sagrada




Hace tiempo comencé a darle vueltas. El agua andaba presente de un modo constante en cada rito de forma directa o simbólica y empecé a caer en la cuenta de su importancia desde que nacemos (por el bautismo) hasta el final de la vida.
Mas allá incluso de las abluciones religiosas del bautismo, de la señal de la cruz con el agua de la pila benditera a la entrada de un templo, y del lavatorio de los difuntos, el agua es una manifestación de importancia en los ritos de paso ya secularizados del mundo tradicional. Aguas de fuentes que preñaban a las mujeres estériles que bebían de ellas, moras (moiras) que custodiaban cuevas con fuentes de agua mientras peinaban cabellos dorados y custodiaban tesoros escondidos, rogativas de agua a imágenes milagreras....
Empecé a conocer la existencia de grutas de apariciones asentadas sobre creencias ancestrales, los sacrificios humanos en las aguas pantanosas, conservados en las turberas europeas, los depósitos metálicos broncíneos de toda clase de armas ligados a los ríos, los manantiales sanadores de los santuarios prerromanos dedicados a sus dioses (Silbis en Turiaso -la actual Tarazona-, en cuyas aguas sagradas se produce la curación del propio Octavio) o Sulis en Aquae Sulis Minerva -actual ciudad de Bath (Patrimonio de la Humanidad- en Inglaterra), las saunas indígenas rituales de los castros lusitanos, galaicos, astures y vettones, la existencia de deidades romanas de las aguas y las fuentes conocidas como ninfas, templos griegos, etruscos e itálicos ligados a las aguas....


Espada pistiliforme de Veguellina de Órbigo, León. Hallada hacia 1949 al hacer un pozo al lado del actual curso del río. Pudiera hallarse sobre el primitivo lecho fluvial y ser una de ofrenda a las aguas.




El "Hombre de Tollund" (Dinamarca), ahorcado y probablemente ofrecido como un sacrificio en las aguas de los pantanos. Foto: Robert Clark



Las armas constituyen un elemento especialmente vinculado con los medios acuático, de modo que durante la Edad del Bronce, se depositaron numerosas armas en ríos, sobre todo espadas, si bien es a la Edad del Hierro a la que se adscriben destacados ejemplos en toda Europa, incluida la Península Ibérica. Se constata que en el norte, los pueblos germánicos acostumbraban a consagrar el botín a los dioses destruyéndolo y arrojándolo a las aguas de los lagos y los ríos, que eran considerados auténticos santuarios, como es el caso, entre otros, de los yacimientos en turbera daneses. Tras la conquista romana numerosas piezas del equipo militar fueron arrojadas a las aguas de ríos europeos, especialmente cascos y espadas. De hecho, cerca del 80 % de los cascos alto imperiales recogidos en la conocida monografía de Robinson (1975) proceden de contextos fluviales, especialmente de los grandes ríos como el Rin y el Danubio, lo cual demuestra una vez más que estamos ante un comportamiento ritual . No se trata, por lo tanto, de una sucesión de «pérdidas accidentales»,y menos cuando hablamos de piezas del equipo militar, especialmente valiosas para el guerrero, cuya pérdida era incluso multada.
Esta dimensión simbólica y ritual de los depósitos acuáticos queda en muchas ocasiones reforzada por el hallazgo en ellos de armas especiales, por su excepcionalidad pudiendo entenderse que estos lugares son auténticos Sacra loca in natura.

El agua va, además, ligada al mundo funerario de los pueblos indoeuropeos jugando un papel importante en el ritual posterior al crematorio, que aún hoy podemos ver en la India y que se recoge en las leyendas del ciclo artúrico.




Pedra Formosa del Castro de Sabroso, en Guimaraes, Portugal, procedente de una sauna  ritual lusitana.



Sauna castreña del castro vettón de Ulaca, Solosancho (Avila)




Gran Piscina /Natatio de las termas de Bath, levantadas sobe un manantial de aguas curativas bajo la advocación indígena a la diosa Suli, romanizada como Suli Minerva.



Mosaico de Hilas y las Ninfas de la Villa romana de Carranque, en Toledo


Y ya, en una superposición permanente, con el cristianismo se asimilan  las pilas y pequeñas piscinas termales romanas pasando a convertirse en los primeros baptisterios.

Baptisterio tardorromano del Museo del Bardo, Túnez



Se sincretizan toda clase de acuíferos con ermitaños, termas  sobre las que se levantan baptisterios y ermitas, iglesias relacionadas con pozos y surgencias, vírgenes que se aparecen en los manantiales y cuevas, como las antiguas ninfas y mouras o Xanas, procesiones con santos en andas solicitando la lluvia que mejore y aumente la fertilidad de la Tierra.
La Silbis de Tarazona, luego Minerva, pasa al culto cristianizado de Santa María de la Hydra, advocación medieval de la catedral de Tarazona, o, también, el culto a San Juan y sus aguas junto al nacedero de la acequia de Selcos, todo ello en Tarazona.
Advocaciones a San Juan, el Bautista se producen sobre acuíferos indígenas como Hontangas, en Burgos, donde se conserva un ara tallada en época romana y en el propio San Juan de Baños, situada al lado de una surgencia que se halla en el ámbito de la ciudad vaccea que pervive hasta la actualidad como Tariego de Cerrato, en Palencia.


Virgen de Manalagua, Castil de Lences en la Bureba (Burgos) 






Piscina romana del complejo termal tardorromano sobre el que se asentó la ermita románica de Nuestra Señora de las Vegas de Pedraza, Segovia.


San Juan de Baños de Cerrato, Palencia. Basílica y Fuente


Incluso algunos de aquellos lugares mágicos pasan a forma parte de escenarios milagreros de referencia común al imaginario medieval, legitimando poderes territoriales, mediante su recrasalización cristiana como ocurre en Covadonga, Asturias, o constituyendo hitos de la comunidad durante siglos en torno a una romería, especialmente expesivo en San Bartolomé de Ojo Guareja, en la Merindad de Cuestaurría, en Burgos, en un complejo natural excepcional excavado por el agua.


Covadonga


Muchos de los santuarios cristianos actuales se asientan sobre antiguos manantiales y surgencias, de cuyos orígenes poco o nada conocemos, pero que innegablemente deben formar parte de ese carácter simbólico litúrgico de las aguas. Sirvan de ejemplo  El Henar, en Cuéllar (Segovia) cuyo agua obraba milagros en la curación de todo tipo de dolencias y la Fuencisla, en el entorno inmediato de la ciudad de Segovia, La primera en el ámbito rural, la segunda en medio suburbano.


Para ir finalizando en este breve y sugerente repaso no puedo obviar un hecho similar en el ámbito ritual de otras religiones. El miqbvé es un baño ritual relacionado con las muchas normas presentes en la religiosidad judía. Para ser adecuada, una piscina de miqvé ha de contener suficiente agua como para cubrir enteramente el cuerpo de un hombre, y el agua no puede contener ningún tipo de impureza. Después de la Diáspora judía las normas de la pureza ritual se fueron dejando de practicar, excepto las de la mujer, ya que sería impura durante su menstruación y después del parto, por lo que tendría que bañarse en la miqvé.

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Piscina ritual judía de Úbeda, en Jaén, única hallada hasta ahora asociada a una Sinagoga 

En el Islam el agua tiene una función purificadora,  existiendo fuentes en las mezquitas para realizar las abluciones, pues todos los días, el musulmán debe enjuagarse la cabeza, lavarse las manos, los antebrazos y los pies antes de las cinco oraciones diarias.




Sirvan estos breves apuntes para ahondar en la sacralidad de las aguas a lo largo de milenios de religiosidad, siendo conscientes de su influencia en la historia de las sociedades y su cultura. La falta de representación de otros territorios y civilizaciones no es significativa sino producto de la necesidad de acotar esta reflexión, quedando pendiente para futuras entradas de este blog.


Que tengan una feliz semana!


martes, 18 de noviembre de 2014

El árbol del Bálsamo


Libro de los remedios sencillos, Book of Simple Medecines. Biblioteca Nacional de Rusia, en San Petesburgo. Folio 162v Extracción del bálsamo del fresno

Cada cual precisa de momentos dedicados a aliviar el peso de nuestras ocupaciones, de personas que nos proporcionen bienestar y afecto, de un bálsamo que alivie las heridas y, como por casualidad, uno encuentra calmantes, esencias, perfumes y barnices que hacen mas ligera la existencia.
La palabra griega Bálsamón proviene del semita Baal Shemen o aceite del Señor, una exudación que procede de un árbol o un arbusto, conocido como Bálsamo o Balsamero, con utilidades tanto médicas, fundamentalmente analgésicas, como aromáticas y para la fabricación de barnices. Esta resina verde amarillenta, ligera, amarga, olorosa y astringente fluye de un árbol oriundo de Siria, Somalia y Arabia, de ahí que se le conozca como bálsamo de Judea o de La Meca.
Dioscórides afirma que se encuentra en Babilonia y es, desde allí, desde donde lo transportan y lo plantan en otros lugares. 
Los orientales lo trataban como fortificante, exagerando sus virtudes en tal modo que su fama hacía que estuviera presente en los regalos que hacían a los soberanos.
A este vegetal leñoso se le realizan unos cortes en las ramas durante el verano y se le colgaban bajo las incisiones unos frasquitos de vídrio, que recogían en su interior ese polifuncional jugo.
Se aprovechaban, de igual forma, ramas y frutos; las primeras se cortaban y secaban pudiendo utilizarse, sin que perdieran sus propiedades, hasta dos años después, no mas. Sus frutos podían guardarse hasta tres. 
Ramos y frutos, según se decía, poseen la capacidad de calentar y confortar, pero no llegan a las virtudes del opobálsamo que son variadas: mezclada con vino y tomada limpia la matriz; aplicada en la vagina de la mujer expulsa la placenta y el feto abortado; mezclada con aceite macacerino o muscelino desobstruye la orina y ayuda a eliminar las piedras; con agua tibia mejora el dolor de estómago; calma los dolores de cabeza; mezclada con vino baja la fiebre cuartana y la cotidiana, así como los de oídos, introduciendo unas gotas y los dolores de dientes. Además, se usaba para mejorar las cicatrices si se le aplicaba, junto con cera, sobre la herida ya cerrada durante cuarenta días. Finalmente se utilizaba para embalsamar los cadáveres.
Al ser un producto exótico y de lejanas tierras, era caro, así que se falsificaba de muchas formas, mezclado con trementina, haciendo pasar el jugo del limonero o el aceite de nardo por el bálsamo aleándolos, también, con azafrán de oriente. Siendo las falsificaciones tan frecuentes se articularon pruebas de comprobación , algunas realmente fantásticas, para certificar si el ungüento o pócima se componía de auténtico opobálsamo o de uno falso.
Tengo bellas redomas con el preciado bálsamo, el caro, el auténtico, colocadas en una alta alacena pero siempre a mano. Gracias!


¡Que tengan una feliz semana!




martes, 11 de noviembre de 2014

Dos Juglares en el Beato de Silos.






En unos minutos se sirvió un debate en la red social, en el que todo el mundo andaba interesado. Intentábamos comprender, unos, y otros, explicar, lo que significaba esta escena, una pequeña y singular instantánea de dos personajes que remataba una de las hojas de pergamino del Códice de Silos, una copia del Beato de Liébana, bastante tardía, realizada en el scriptorium del monasterio silense.
Desde entonces hasta ahora la he estudiado, he leído sobre ella todo lo que ha caído en mis manos y la he reproducido sobre teja y tabla en diferentes ocasiones. Lo último ha sido buscar paralelos actuales de la danza y la música. ¡No deja de sorprenderme!


El Códice de Silos es una copia extrañamente tardía del Beato de Liébana. Resulta bastante sorprendente que en el cenobio altomedieval de San Sebastián, fundado a finales del siglo IX o comienzos del X, no se hubiera copiado ya el famoso beato de Liébana, pero lo cierto es que no fue hasta el renacimiento del scriptorium en el siglo XI, con el abad Domingo y su apogeo con Don Fortunio, cuando los monjes silenses se embarcan en la tarea de realizar su propia copia. 

Fueron los monjes Domingo y Muño quienes en la hora sexta del 18 de abril de 1091, que cayó en jueves, dieron por acabada la copia del texto indicando "Bendito sea el Señor que me condujo al puerto de esta obra. Bendigo también al rey del Cielo que me ha hecho llegar sin daño al final de este libro, amén".
Continúan: "Este duro trabajo de copista aprovecha el lector. El escriba cansa su cuerpo y éste nutre su mente". 
E incluso interpelan al lector: "Tú, seas quien seas, que te aprovechas de este libro, no te olvides de los escribas, para que el Señor se olvide de tus pecados. Porque quien no sabe escribir no valora este trabajo. Por si quieres saberlo, te lo voy a decir puntualmente: el trabajo de la escritura hace perder la vista, dobla la espalda, rompe las costillas y molesta al vientre, da dolor de riñones y causa fastidio a todo el cuerpo. Por eso tú, lector, vuelve las hojas con cuidado y aleja tus dedos de las letras, porque igual que el pedrisco destroza una cosecha, así el lector inútil borra el texto y destruye el libro".

La obra, una vez finalizada la escritura, pasó a los iluminadores, desconocidos para nosotros, suponiendo la muerte del abad Fortunio, acontecida, hacia el año 1100, un parón en la elaboración de las miniaturas, de modo que el libro fue totalmente acabado 18 años después, el 30 de junio de 1109, siendo abad D. Pedro.

Una de sus mas singulares escenas iluminadas se identifica con un par de juglares, un músico y un danzante, dispuestos al final de la hoja de pergamino, sin marco alguno, rematando la Storia Quattuor animalia del Liber 3, justo después de Cristo entronizado, el cordero rodeado de las cuatro criaturas, los ancianos y la visión de la corte celestial. 
Fue Meyer Schapiro quien primero llamó la atención sobre esta ilustración. No es una inicial, ni sirve de comentario al texto y parece tratarse de un elemento absolutamente profano creado como una recreación lúdica de la vida cotidiana, llena de movimiento, como un capricho de relleno de este espacio. No obstante es mas que posible que tuviera un significado relacionado siquiera simbólicamente con lo precedente.

Los personajes se colocaron afrontados y se representan con túnicas cortas y un curioso calzado elevado. La forma triangular de las plataformas nos induce a varias interpretaciones que oscilan entre unos incómodos y extravagantes chapines de altas plataformas, los coturnos para caminar preservándose de los barros o un curioso modo de representación del movimiento o los pasos de danza.




El de la izquierda tañe un instrumento, una viola oval, mal llamada Fídula (pues no existe ninguna base histórica para denominarlas así); un instrumento de cuerda frotada, y parece danzar mientras lo toca.




El de la derecha, también danzante, sujeta por el cuello un ave zancuda, con una de sus manos, mientras que en la otra blande un espadón o faca.
Ha querido verse una cierta relación entre esta representación y aquella descripción de a algunos juglares que esgrimían cuchillos y espadas y que fue recogida por D. Ramón Menéndez Pidal y compartida por J. Williams, y con la supuesta habilidad juglaresca para imitar el canto de los pájaros. Ninguna de las dos hipótesis parece poder mantenerse.



María del Rosario  Álvarez contradice a Meyer Schapiro y propone la vinculación de la escena con el texto precedente, indicando que ambos danzantes -que se hallan tras el cordero y los cuatro seres vivientes-, poseen un significado ligado al pecado. Se basa para ello en sus desafiantes rostros, alejados de las beatíficas caras de otros personajes, así como en la introducción de novedades en el ámbito musical, en este caso la viola oval, que sería una transformación de un instrumento sagrado. El ave , propone, representaría el pavón de la Resurrección y todo el conjunto estaría encaminado a condenar a todos los que realizan acciones pecaminosas y reprobables, incluyendo la música y la danza, contra Cristo y su iglesia.
Yo no sabría qué decir al respecto. Tiendo a creer, como la navaja de Ockham, que el camino mas sencillo es la mejor explicación, pero es cierto que sobre la simbología antigua litúrgica carezco de suficiente conocimiento como para desechar nada. Me fío de los investigadores de primera que me agasajan con su amistad virtual y real.

Así lo pinté








Que tengan una feliz semana!


Para viola