martes, 16 de enero de 2018

Ermesenda de Carcasona y Guinedilda, repobladoras


"Yo Ermesenda, por la gracia de Dios condesa, con mi hijo … os donamos generosamente a vosotros Guinedilda, mujer, y a tus hijos…"




Sello personal de Ermesenda


A mediados del siglo  XI se fecha la carta de donación de Ermesenda de Carcasona, condesa de Barcelona y viuda de Ramón Borrell, su hijo Berenguer Ramón I, conde de Barcelona, y su nuera Sancha de Castilla, condesa de Barcelona, a favor de Guinedilda, colonizadora, sus hijos y otros pobladores y pobladoras, pone de manifiesto una realidad silenciada en la historiografía a cerca del papel primordial femenino en las tareas de organización territorial entre los siglos IX y XI.
La condesa Ermesenda actúa como primera firmante del documento y Guinedilda, la pionera, en su papel de colonizadora, está al frente del grupo de repobladores, reconociéndose su capacidad para liderar la ocupación de las tierras yermas y la construcción de fortificaciones en la frontera con la taifa leridana.
En ambos casos, la carta hace constar su condición de madre, una cuestión nada baladí teniendo en cuenta que legitimaba la validez y seguridad del documento en unos momentos en que se valora la maternidad y en que la mujer no ha perdido su protagonismo.
Ermesenda, que ya no tutelaba a su hijo Berenguer Ramón, aparece por delante de su hijo -que no firma, aunque si lo hace Sancha, su esposa- al no haber vuelto a casarse tras quedar viuda, según establecía la ley goda en toda la Península Ibérica y el sur de la actual Francia; de modo  queda claro que ejerce la autoridad a lo largo de toda su vida, primero junto a su esposo, después al lado de su hijo y finalmente como tutora de su nieto Ramón Berenguer I.
Comitissa santísima y religiosa femina son algunos de los calificativos con los que es recordada, probablemente por que se había rodeado de obispos,  abades y  jueces, en un afán de realizar su repoblación de forma pacífica, a través de monasterios y la activación económica.
La fortaleza de su carácter y su decidida actuación hizo que se le considerara una mujer ambiciosa y autoritaria, en un intento de silenciar la labor -como la de otras muchas-que realizó entre 993 y 1058, sin embargo, en la actualidad, gracias a los trabajos desarrollados por la profesora Teresa Vinyoles Vidal, es considerada como una mujer excepcional y una defensora de la legalidad por encima de la fuerza de las armas y de la arbitrariedad feudal.



Sepulcro gótico de Ermesenda de Carcasona en su situación "original" en la Catedral de Gerona


Tapa del sepulcro de la condesa Ermesenda en la Catedral de Gerona





Al otro lado de la Carta de Donación se encuentra Guinedilda, que,  sin marido y con sus tres hijos y otras dos parejas, lidera un pequeño grupo de repobladores en Cervera, un lugar muy próximo a la taifa de Lérida. 
Ermesenda hace constar su mérito como pionera para poblar y edificar antes que nadie en aquel territorio, reconoce su papel de líder y le concede a  ella y a los suyos el derecho a hacerlo. 
Pero, en honor a la verdad, en aquel contexto hubo otras protagonistas de la historia de la colonización y organización del territorio, de modo que este es solo uno de los ejemplos de las listas de pobladores encabezadas por mujeres, si bien nos consta que otras muchas actuaron de forma conjunta con sus esposos o familiares varones.
Aunque la historia tradicional ha invisibilizado la existencia de estas mujeres,  no sólo existieron y fueron importantes sino que ya parece insostenible su excepcionalidad haciéndose necesario reivindicar su papel. De eso se ocupan, fundamentalmente, otras mujeres, a las que es de justicia reconocer este trabajo. Indiscutiblemente, cada vez son mas las voces que trasmiten el papel de aquellas mujeres invisibilizadas. 







¡Que pasen una feliz semana!



Serie de TV3 dedicada a la figura de Ermesenda. Diálogos en catalán.




Bibliografía/ Enlaces

Teresa María Vinyoles i Vidal, 2003: Las mujeres del año mil. Aragón en la Edad Media, ISSN 0213-2486, Nº 17, , págs. 5-26

Teresa Vinyoles Vidal: Las manos ordenadoras. Una mirada a las mujeres de los siglos IX-XI.  http://www.ub.edu/duoda/diferencia/html/es/secundario14.html

Anónimo. Carta de repoblación de Cervera





martes, 9 de enero de 2018

Paseo por la Acrópolis









La vista de la Acrópolis es imponente y perceptible desde buena parte de la ciudad de Atenas. El enorme promontorio, una auténtica fortaleza natural, se complementó desde época muy temprana con el levantamiento de un sistema amurallado de la ciudad de época micénica.

Las excavaciones arqueológicas realizadas en la zona han permitido identificar las trazas de un palacio de la Edad del bronce, similar a otros  muchos ya conocidos en las ciudades micénicas que constaba de un mégaron o gran sala de audiencias y reuniones conformado por un pórtico abierto con dos columnas "in antis", un vestíbulo o antesala y la naos o sala principal, también llamada naos. 
Es posible que sea a esta época a la que correspondan los episodios de la Ilíada en la que llega a  describirse un templo, si bien no existe una garantía absoluta de que así sea y pueda corresponder a una época arcaica:

los que poseían Atenas, bien edificada fortaleza, el pueblo del magnánimo Erecteo, a quien en otro tiempo Atenea, hija de Zeus, había criado tras darle a luz la feraz tierra y había instalado en Atenas, en su opíparo templo. Allí se la propician con toros y carneros los muchachos de los atenienses a la vuelta de cada año.
Homero. Ilíada ii, 546.

En este sentido, es de todos es conocido que la mayor parte de los edificios que forman la Acrópolis en la actualidad fueron levantados a comienzos del siglo V, entre el  499 a. C. y el 429 a. C. por Pericles, tras la destrucción de los edificios anteriores provocada por las tropas persas de Jerjes I en 480, según relato de Herodoto. 
Los templos anteriores al V, como el de Atenea, en cuyo interior se hallaba la escultura de Atenea Polias, fue sustituido por el Erecteión, mientras que el Partenón fue construido sobre el emplazamiento de otro edificio anterior conocido como Hecatompedón o Prepartenón. 

Durante el siglo VI a C existía una enorme actividad constructiva en la acrópolis. Sabemos que el templo de Atenea Polias se amplió y se realizó una stoa con un frontón de mármol mostrando un relieve con figuras casi independientes de la lucha de los dioses contra los gigantes, a la que podría corresponder el hallazgo del Moscóforo barbudo (570 a. C.), que junto a otras trece esculturas de kurós y korei, entre las que se encuentra la Cabeza Rampín fueron recuperados durante las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en 1886

Tras la batalla de Platea, en la que los persas destruyeron los templos arcaicos, los griegos decidieron no reconstruir los edificios, y no fué hasta 450 a C. que Pericles impulsa una nueva actividad constructiva bajo un nuevo prisma y los mejores artistas de la época. Este astuto político, gobernante de Atenas entre el 461 y el 429 a.C., desvió fondos del tesoro público para reconstruir la Acrópolis




 1.- Partenón

  2.- Erecteion

  3.- Casa de las arréforas

  4.- Pinacoteca

  5.- Templo de Atenea Niké

  6.- Propileos

  7.- Brauronión

  8.- Calcoteca

  9.- Teatro de Dionisio

10.- Recinto del olivo sagrado

11.- Estatua de Atenea Prómacos

12.- Pórtico de las Cariátides

13.- Odeón de Herodes Ático





Los Propileos son la gran entrada a la Acrópolis y su construcción se remonta al año 437 a. C. bajo la dirección de Mnesicles sobre las ruinas de los propileos arcaicos que fueron destruidos en el año 480 a. C. en el incendio ocasionado por los persas. Fué erigido con mármol pentélico y posee un vestíbulo de 24 x 18 metros. En el interior, un muro con cinco puertas lo divide en dos partes; la occidental, más grande, tiene dos hileras de tres columnas jónicas que forman tres naves. Las seis columnas de la entrada son dóricas. La techumbre se construyó con vigas de mármol de más de siete metros y armando los arquitrabes que sostenían estas vigas con elementos metálicos.













En el ala norte de los Propileos se instaló la mas antigua primera pinacoteca del mundo, que contaba con obras del pintor griego Polignoto (siglo V a. C.), conocido por las descripciones de su obras hechas por Pausanias y por Plinio.
Antecede a los Propileos la Puerta Beulé, levantada en el siglo III, por orden de Flavio Septimio,  como primera entrada de la Acrópolis antes de los propileos. Consta de dos torres de 9 m de altura, una a cada lado de la puerta y fue descubierta por el arqueólogo francés Charles Ernest Beulé en el año 1852, del que toma su nombre actual.
Al viajero antiguo que entraba en la Acrópolis le recibía una estatua de nueve metros de la diosa Atenea Promakos -Campeona- realizada por Fidias, el escultor más famoso de Atenas, quien también supervisó las obras de todo el conjunto; esta escultura fue trasladada a Constantinopla por los bizantinos y acabó siendo destruida por una turba de cristianos en el siglo XIII. 

.. realizada por Fidias, fue hecha con el diezmo del botín de los medos de Maratón. En el escudo labró Mis, entre otras cosas, la lucha de centauros y lápitas siguiendo, según se dice, dibujos de Parrasio, hijo de Evénor.



Grabado de una pintura mural de Carl Graeb

Pausanias

Hacia el norte se hallaba la Casa de las Arréforas, un edificio donde unas atenienses tejían el peplo que recibía Atenea en las Panateneas y que realizaban rituales en procesión nocturna hasta un santuario de Afrodita y Eros que estaba situado en la ladera norte de la Acrópolis.




Adelantada sobre una plataforma en la zona alta, una vez traspasados los Propileos, se encuentra el templo de Atenea Niké, la vencedora, o Atenea sin alas . Su construcción fué encargada al arquitecto Kalícrates, quien ejecutó los trabajos entre los años 421 a. C. y el 410 a. C. 
De planta casi cudrada, con 4,18 m por 3,178 m, presenta un pronaos de cuatro columnas y cuatro más en el opistodomos, todas de orden jónico.
En el friso que recorre el templo se representaban las Guerras Médicas, con los frontones dedicados a la diosa Atenea. 
El templo que vemos en la catualidad es una reconstrucción realizada entre los años 1936 a 1940 por Nikolaos Balanos y Anastasios Orlandos.

Cerca de los Propileos, hacia el sur, se encontraba el santuario de Artemisa Brauronia, construido el año 430 a. C. sobre una leyenda que explicaba como los habitantes de Braurón habían matado a una osa, que era el animal sagrado de la diosa Artemisa,​ por lo que  exigió que se le consagraran a su culto niñas de siete a once años que vivirían en el santuario a su servicio. El edificio tenía una planta trapezoidal con dos alas laterales y una stoa de unos 38 metros de longitud por 7 de anchura.
Pausanias describe la presencia de varias estatuas de este santuario entre las que destacaban una  Artemisa  de Praxíteles y un caballo de bronce que representaba al caballo de Troya, en el que se representaban algunos de los guerreros escondidos asomándose desde dentro.



La construcción del Partenón sobre el antiguo templo, que duró mas de 15 años, entre el 447 y el 432 a C.,   fue dirigida por Kalícrates e Ictino, que planificaron y levantaron un templo complejo dividido en dos salas. La oriental, de tamaño mayor, albergaba la escultura crisoelefantina de Atenea realizada por Fidias, se dividía en tres naves con columnas dóricas, mientras la occidental o Sala de las vírgenes guardaba el tesoro del templo.





Como acabamos de exponer, la gran estatua de la diosa Atenea Partenos, se elaboró en oro y marfil  y tenía una altura de quince metros. la diosa se representaba con el peplo y sobre la cabeza portaba un casco decorado y rematado con figuras simbólicas. Estaba armada con lanza y escudo en actitud de reposo. En una mano sostenía la imagen de la Victoria alada de tamaño natural.




La imagen está hecha de marfil y oro. En medio del casco hay una figura de la Esfinge... y a uno y otro lado del yelmo hay grifos esculpidos.... La estatua de Atenea es de pie con manto hasta los pies, y en su pecho tiene insertada la cabeza de Medusa de marfil. Tiene una Victoria de aproximadamente cuatro codos y en la mano una lanza; hay un escudo junto a sus pies y cerca de la lanza una serpiente. Esta serpiente podría ser Erictonio. En la base de la estatua está esculpido el nacimiento de Pandora
Pausanias

Desgraciadamente esta imponente escultura, como otras de la época, no se ha conservado y es conocida por numerosas copias que se custodian en diferentes museos.


El edificio se alza sobre un podio escalonado en tres niveles. Las fachadas del Partenón se orientan al este y oeste y presentan ocho columnas, mientras que los laterales cuentan con 17.



La fachada principal está orientada hacia oriente, el punto por donde sale el Sol, como es habitual en todas las construcciones religiosas de la antigüedad. Constaba de ocho columnas en sus dos fachadas principales y diecisiete en los laterales, con una altura de 10, 43 m, que rodeaban todo el templo, dejando un deambulatorio que permitía bordear completamente el templo. Pausanias cuenta que las esculturas del frontón oriental representaban el nacimiento de Atenea de la cabeza de Zeus mientras que el frontón de la fachada occidental representa la lucha de Atenea y de Poseidón para conseguir el patronazgo de la ciudad.







Frontón Occidental del Partenón: Lucha de Atenea y Poseidón por el dominio del Ática Atenea. Reconstrucción

Por primera vez en la arquitectura griega se decoraba el friso interior que recorre el muro de la nave, un lugar que ningún edificio dórico había empleado hasta entonces para ello. En este caso, se utilizó mármol del monte Pentélico, a 19 km de la Acrópolis, para esculpir, a lo largo de 160 metros, con 1,05 m de altura, 378 figuras humanas y 245 de animales representando la procesión de las fiestas de las Panateneas.






Buena parte de las metopas desaparecieron en los saqueos y conflictos, llegando a nuestros días tan solo 19 de aquellas, unas conservadas en el Museo de la Acrópolis y otras en el Museo Británico.
representaban, en el lado norte, escenas de la guerra de Troya, al este, gigantomaquia, al cur la lucha entre los lapitas y los centauros y al oeste una batalla entre los griegos y las amazonas.
y triglifos.
En origen, el templo estuvo policromado.
La calidad de la construcción permitió que permaneciera intacto hasta el año 1687, en el que fué parcialmente destruido por una explosión durante la guerra entre Venecia y los Otomanos.
Durante los cuatro siglos de ocupación otomana no se realizaron excavaciones ni reformas en la Acrópolis. La desinformación hizo que se nombrara el Partenón como "Panteón" y templo de un dios desconocido en Europa, según consta en el volumen Turcograecia, publicado por M. Kraus en el año 1584. El embajador de Luis XIII de Francia en Constantinopla describió Atenas en su libro Voyage du Levant (París, 1632), donde relata que el Partenón "se encontraba como si se acabara de hacer".
Se estableció un consulado francés en el año 1658, y se empezaron a tener los primeros visitantes extranjeros. El embajador francés en Constantinopla, en el año 1674, encargó al artista Jacques Carrey que realizara una serie de dibujos del Partenón y de sus esculturas,​ que han servido posteriormente para la documentación del lugar antes del ataque que sufrió en 1687 por los venecianos, bajo el mando de Francesco Morosini, el cual, además intentó llevarse las esculturas de las cuadrigas del frontón oeste, con el resultado de una destrucción completa, por la caída que sufrieron las esculturas por las pendientes de la Acrópolis. Algunos de sus restos fueron recogidos por otros militares y son los que se encuentran en diversos museos de Europa: Roma, Venecia, Copenhague.



Durante el siglo XVIII los franceses organizaron un mercado de antigüedades en Atenas y consiguieron transportar una metopa y la lápida del friso del Partenón a París. A mediados de este mismo siglo, la Society of Diletanti de Londres encargó al arquitecto Nicholas Revert y al pintor James Stuart que midieran y dibujaran los edificios y las esculturas de Atenas; como resultado de ello, en 1762, se publicó el primer volumen de las Antigüedades de Atenas, con un gran trabajo científico y unos magníficos dibujos.
A principios del siglo XIX, lord Elgin, embajador inglés, trasladó un gran número de esculturas del Partenón a Inglaterra, (los llamados mármoles de Elgin) y tras largas negociaciones las adquirió el gobierno inglés el año 1816 para el Museo Británico de Londres.
Cuando en 1834, Grecia obtuvo la independencia, se empezaron las primeras excavaciones dirigidas por los arquitectos Schaubert y Kleanthes, supervisados por Leo Klenze, consejero del rey Luis I de Baviera (padre del entonces rey de Grecia Otón I). La Sociedad Arqueológica de Atenas, en el año 1837, bajo la dirección de Panagiotis Kavadias, hizo retirar todas las casas turcas que se habían construido dentro de la Acrópolis.​
En 1866 Charles Ernest Beulé descubrió un foso, en el que, durante la invasión persa en el año 480 a. C., se habían escondido catorce esculturas de kuroí, de la que es una de las piezas principales el Moscóforo de tamaño natural. El resto de las excavaciones se hicieron entre los años 1885-1890, dirigidas por Panagiotis Kavadias junto con los arquitectos Wilhelm Dörpfeld y Georg Kawerau.



Trabajos actuales en el Partenón.




Fachada Este del Erecteión


Fachada oeste del Erecteión



Vestíbulo del norte del Erecteión






La construcción del Erecteion se inició en el año 421 a. C., durante la tregua de la Paz de Nicias en la guerra del Peloponeso, reemplazando el antiguo templo arcaico de Atenea, que, como ya avanzamos mas arriba,  había sido destruido por los persas durante las Guerras Médicas. Este nuevo edificio, de planta irregular adaptada al terreno, se dividía en dos zonas incomunicadas entre ellas. Hacia el este se hallaba el santuario de Atenea, con columnas jónicas y al oeste se hallaban dos capillas dedicadas a los antiguos reyes y dioses: Erecteo y Poseidón, Hefesto y Butes, en cuyo acceso se hallaba la fuente salada que brotó del golpe de tridente de Poseidón en su disputa con la diosa Atenea. Posee una stoa al norte y una galería al Sur, la tribuna de las Cariátides, a la que dedicamos espacio propio en Ermitiella ((Para ampliar la información pincha aquí)
El friso del Erecteion estaba fabricado con mármol de Eleusis y en una de las lápidas pueden leerse los 130 nombres de los trabajadores y su paga, una dracma diario, que era la misma que la que recibía el arquitecto.




Muy cerca de este templo se levantaba el Pandroseión, levantado en 421 a. C. en honor de Pándroso hija de Cécrope I, y testimonio del lugar donde Atenea, durante su lucha con Poseidón para conseguir el patronazgo de la ciudad de Atenas, hizo crecer un olivo cuando resultó vencedora. El árbol existente en la actualidad se plantó en el año 1917 en recuerdo del mítico olivo.



Aunque la acrópolis se halla rodeada de construcciones singulares, de las ágoras de época griega y romana, de barrios maravillosos y singulares monumentos, sólo mencionaremos, en esta ocasión aquellos  se hallamos en nuestro descenso hacia el sureste, en dirección al moderno Museo de la Acrópolis.

En la ladera meridional de la Acrópolis, el cónsul romano, gran admirador de Atenas, Herodes Ático erigió un odeón en el siglo II, en memoria de su esposa Aspasia Annia Regilla del que aún quedan restos mas que notables.




Por encima de la Stoa de Eumenes y el Teatro de Dioniso, se localiza un asclepeion, que data del 420 a. C. aproximadamente. A él acudían los médicos en busca de respuesta para saber curar enfermedades, además de clérigos, que iban a rezar, y enfermos.
Al lado de este monumento se encuentra el pórtico o stoa de Eumenes, de 163 metros de longitud, que fue mandado construir por el rey Eumenes II de Pérgamo en el siglo II a. C. Se realizó para que los espectadores que asistían a las representaciones del teatro de Dioniso pudieran resguardarse de las inclemencias del tiempo.
De la segunda mitad del siglo IV a. C. es el teatro de Dionisos, una de las más importantes creaciones arquitectónicas y uno de los ejemplos más importantes de este tipo de edificios,  Se le considera el mayor teatro de la antiguedad, tenía capacidad para 15.000-17.000 espectadores Estaba conformado por una zona de camerinos, sonde los actores se cambiaban de indumentaria. Los espectadores se colocaban cerca de un lugar descampado, lugar donde se acostumbraban a construir los teatros. A finales del siglo V a. C. fueron sustituidas las primitivas plataformas de mármol por graderías de piedra. En la parte central de las primeras gradas había 67 asientos que fueron realizados posteriormente, en mármol decorado y estaban reservados para los sacerdotes y reyes.







El Odeón de Pericles se levantó sobre la ladera sur, junto al Teatro de Dionisos y poseía una planta rectangular con doble hilera de columnas para la sustentación del techo y un propileo. Se utilizaba para las representaciones musicales, que empezaron en el año 446 a. C.41​


La Acrópolis de Atenas fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987.





Museo de la Acrópolis desde la Stoa de Eumenes.



Aconsejo la visita a la Acrópolis a las 8 de la mañana, cuando aún no hay demasiados visitantes. puede realizarse el acceso desde la boda del metro del Museo de la Acrópolis o desde los Propileos. Existe una entrada conjunta de 30 € para adultos y 15 € para estudiantes que incluye la Acrópolis, el ágora antigua, el ágora romana, el teatro de Dionisos, el Kerameikos, el templo de Zeus olímpico y la Biblioteca de Adriano. Aconsejable 100%, pero cuidado con los horarios de cierre.
El horario de visita incluye todos los días de 8:00 a 17:00 horas.
¡Feliz semana!




martes, 12 de diciembre de 2017

Museo Bizantino de Atenas


Glykophilousa
Mosaico icono con marco de madera  de la Virgen con el niño procedente de Triglia en Bitinia, cerca de Constantinopla. Se trata de una Madre de Dios protectora, Episquepsis, realizada para ser portada en las procesiones ceremoniales. El resto del tiempo permanecería conservado en la iconostasis.


Siempre me ha sorprendido y gustado el mundo de los iconos orientales. Me parece sorprendente que, aún hoy en día, existan imágenes devocionales con tanta tradición y un saber hacer tan antiguo. Descubrir algunas de sus influencias en la Península Ibérica no ha hecho sino acrecentar el deseo de conocer mas y mejor estas manifestaciones y la oportunidad llegó de la mano de un viaje a Grecia en el que Atenas era una de las preferencias. Sorprendentemente, la visita al Museo Bizantino, no ha sido lo único que me ha transportando donde yo tanto anhelaba, pues cada pequeña iglesia, cada fiel ortodoxo presignándose, besando o acercando su cabeza a las imágenes, la visita a Meteora y los cantos de la iglesia oriental, me han permitido disfrutarlo en diferentes ocasiones, lugares y circunstancias.


Con Justiniano, el imperio bizantino tuvo presencia en el sureste de la Península Ibérica


En el siglo XVI comenzó a usarse el término Imperio Bizantino para designar al Imperio Romano a partir del siglo IV. Se trataba de un estado multinacional y, al menos inicialmente, multirreligioso, que tuvo un efecto decisivo en el devenir del mundo antiguo y medieval desde el siglo IV hasta 1453, cuando fue conquistado por los turcos otomanos. 
Desde el siglo IV, con la capitalidad transferida de Roma a Constantinopla, el Imperio comenzó progresivamente a cambiar territorial y administrativamente. Bizancio, la antigua colonia de la ciudad griega de Megara en la costa de Bosporos, fue renovada, adornada y rebautizada por el emperador Constantino el Grande.
Hasta el siglo V, el Imperio se extendió entorno al Mediterráneo abarcando Europa, Asia y África, pero a finales del mismo siglo, la presencia y empuje de las tribus nómadas lo acabó limitando a la zona mas oriental de su territorio. Desde entonces, sus fronteras cambiaron continuamente. En el siglo VI era un estado vasto, multinacional y aún multirreligioso. En los siglos XI y XII, todavía multinacional, se extendió por los territorios helénicos, el Egeo y de Asia Menor. En el siglo XIII, en 1204, dejó de existir, después de ser abolido por los cruzados de la Cuarta Cruzada, y fue sustituido por pequeños estados. Después de su reconstitución, en agosto de 1261, y principalmente durante los siguientes dos siglos, XIV y XV sufrió cambios interminables en sus estructuras, su función, su carácter.
Las incursiones bárbaras de los siglos II-VI, la expansión de los árabes a partir del siglo VII, las plagas, los cambios climáticos y otros factores dejaron sus huellas en sus ciudadanos, su administración, su cultura.
Mas de 25000 piezas de este mundo cultural secular, procedentes de Grecia, Asia Menor, los Balcanes y el Egeo, forman parte de la magnífica exposición de uno de los Museos de visita imprescindible en Atenas,  El Museo Bizantino y Cristiano.


Se ubica en la Villa Illisia, uno de los edificios más elegantes de la Atenas,  levantado recién establecida como capital del estado griego. En aquellos momentos, la ciudad pasó de tener 7.000 habitantes, a duplicarse con la llegada de funcionarios y numerosos nuevos residentes nacionales y extranjeros: europeos filohelenos, empresarios, banqueros, etc. y entre ellos la aristócrata Sophie de Marbois, duquesa de Placentia.
Había nacido en 1785 en Filadelfia, Estados Unidos. Era la hija del político y diplomático francés Marc François Barbé de Marbois y la estadounidense Elisabeth Moore. Se casó con Charles Lebrun, hijo de Napoleón y duque de Placentia (Piacenza o Plaisance). Fascinada por la impresión que le había causado la lucha de los griegos en Europa, llegó a Nafplio, la capital interina del estado.  Desde 1831 comenzó a comprar grandes terrenos en Atenas y Penteli, estableciéndose en Atenas tras muerte de su hija en 1837. La presencia en la ciudad una personalidad como la duquesa, con el intenso pasado, la gran riqueza, el estilo de vida peculiar y percepciones extrañas, fue un acontecimiento excepcional en la sociedad ateniense del tiempo.
Ella instruyó al arquitecto Stamatis Kleanthis para construir seis edificios en total, en Atenas y sus alrededores, entre los que se encuentran el Castello de Rododafni en Penteli y Villa Ilissia, su palacio de invierno.



Sophie de Marbois-Lebrun, duquesa de Placentia. (1785-1854). Artista desconocido, pintura al óleo, Museo Histórico Nacional



La Villa Ilissia comenzó a construirse en 1840 a las afueras de la ciudad, cerca del palacio real, próximo al río Ilisson - de donde viene su nombre-, que hoy está cubierto por la avenida Vasilissis Sofias. La zona  pronto se convirtió en una de las avenidas más bonitas de Atenas,  una señal de europeización de la nueva capital, donde edificios singulares de carácter público  y villas privadas de aristócratas y burgueses fueron levantados sobre proyectos de arquitectos de renombre.



En realidad se trata de un complejo de edificios en el que el principal consta de dos plantas y un sótano y posee galerías esteriores, si bien el conjunto se completa con dos alas laterales inferiores, destinado a usos auxiliares, y el edificio de la entrada.




Vista desde el edificio principal de Villa Ilissia hacia la entrada, una vez instalada la sede del Museo Bizantino y Cristiano

A la muerte de la Duquesa, la villa pasó al Estado griego convirtiéndose primero en Academia y luego, en 1926,  en sede del Museo Bizantino y Cristiano. El exterior del edificio se mantuvo casi como estaba previsto por el arquitecto Kleanthis, mientras que el interior se ha adaptado a las necesidades del nuevo uso, diseñadas por el arquitecto Aristotelis Zachos y de acuerdo con los conceptos museológicos del entonces director del Museo George Sotiriou. Las intervenciones más grandes se realizaron en la planta baja del edificio, donde se formaron tres cámaras imitando iglesias cristianas tempranas, bizantinas y posbizantinas. El patio fue formado por los arquitectos Kimonas Laskaris. 
Desde la década de 1930, cuando el Museo Bizantino y Cristiano abrió las puertas al público, comenzó una nueva era en la historia de Villa Ilissia, que a día de hoy ha sido completado con la realización de un espacio expositivo subterráneo, diseñado por Manos Perrakis, bajo las antiguas construcciones del palacete. 
La planta baja del Megaron se convierte en el punto central de recepción, reunión e información de los visitantes. 




Excavación y construcción  del espacio expositivo subterráneo




Salas del nuevo edificio

La exposición comprende más de 1500 años del arte bizantino y otras piezas de gran interés: cerámicas, objetos de plata, esculturas, iconos, mosaicos, bordados y frescos integran la colección, incluyendo fragmentos de iglesias pertenecientes a varios periodos de la arquitectura bizantina, hasta llegar a la época de la dominación de los francos, donde las esculturas tienen un papel preponderante.
Las pinturas murales de iglesias y el Epitafio bordado en oro de Salónica (siglo XIV) destacan entre los múltiples objetos de valor, antes de dar paso a las piezas pertenecientes a la Diáspora Griega, el masivo movimiento de emigración heleno hacia países extranjeros. Entre las más de 3.000 piezas que se muestran en el museo se pueden observar iconos religiosos, bordados, mosaicos, esculturas y pinturas provenientes del vasto Imperio Bizantino.
Además de la gran variedad de iconos religiosos del museo, también se puede contemplar la reconstrucción de una basílica cristiana del siglo V y la recreación de una iglesia Bizantina del siglo IX.



La colección permanente del museo es compleja y variada por lo que desisto de hacer una visita pormenorizada a cada obra, pero no a presentar algunas de llas por secciones:

1.-  la primera de ellas está dedicada al periodo transcurrido entre la antigüedad y el periodo Bizantino.


Las lucernas tardorromanas en cerámica ya presentan los nuevos signos religiosos.



Soporte de mesa con Orfeo.
Orpheus, el mítico tañedor de lira de Tracia, que amansaba con su música a las fieras era considerado por los antiguos cristianos como una alegoría de Cristo, quien con sus palabras amansa los corazones de incluso los más feroces de los hombres.



Los antiguos templos se abandonaron y reutilizando parte de aquellos se erigieron los nuevos, que ya poseen nuevos elementos con los emblemas de la nueva religión instaurada. El modelo es la basílica.



2.- en la segunda se trata con profundidad el mundo Bizantino hasta la conquista turca


Iconostasis de mampostería pintada de la iglesia de la Dormición de la Virgen, también conocida como Episkopi, en Evrytania. La iglesia se encontraba en la orilla occidental del río Megdova. 
Durante la década de 1960, la construcción de una presa hidroeléctrica en el río Acheloos y la creación del lago artificial de Kremasta,  condenaron a la iglesia y al área circundante a ser sumergidos. Antes de que el edificio fuera inundado, y mientras se trabajaba para catalogarlo, se descubrieron hasta dos niveles anteriores de pintura de los siglos IX y mediados del XI, bajo la pintura visible del siglo XIII.



En el centro de la imagen, San Nicolás



Pintura de Santa Catalina, de la Capilla de San Nicolás de Spilia Pendeli, Ática. Siglo XII



Cúpula de la Capilla de San Nicolás de Spilia Pendeli, Ática, en la que se representa el busto de un Cristo Pantocrátor  rodeado por la Virgen, que aparece flanqueada por los arcángeles Miguel y Gabriel y ocho profetas -David, Salomón, Isaías, Ezequiel, Habacuc, Jonás, Daniel y Elias-. Probablemente sea obra de un taller local y se data en el siglo XIII.


Piezas de iconostasis de las nuevas iglesias atenienses


Icono de San Miguel. Parece ser obra de un importante taller de  Constantinopla y se data en la primera mitad del siglo XIV. 



San Jorge



Icono con Cristo, la Virgen, las Doce Grandes Fiestas y Santos , procedente del Monasterio de los Taxiarcas en Cesarea. En el centro se representa a Cristo, sentado en un trono como Sumo Sacerdote,  y la Virgen, también aparece entronizada y sosteniendo al Niño Jesús, con ángeles que la coronan y profetas que predicen su papel en la divina Encarnación . 
Alrededor de los dos espacios centrales se abren dieciséis más pequeños que contienen las doce fiestas principales del año de la iglesia (Dodekaorton). 
En las secciones de la tercera, el "círculo" exterior está representado por la Santísima Trinidad con los apóstoles arriba, los santos (hombres y mujeres) y los arcángeles en pares o tres en cada lado y la Natividad y la Presentación de la Virgen en el Templo, el La hospitalidad de Abraham y la parábola de las Diez Vírgenes en la parte inferior. El autor, Constantine Smyrnaios, 
hecha mano de elementos tanto del arte islámico como europeo occidental, que eran populares en ese momento, de una manera ecléctica. Fue llevado a Grecia por refugiados de Asia Menor. 


Cota de malla y casco, espuelas y arreos de caballo de un caballero de los siglos X -XI.


3.- la tercera se trata el periodo desde la época Bizantina hasta los tiempos modernos.



El ascenso al cielo del profeta Elías en el carro,  procedente de Ano Korakiana, Corfú ; el autor es el cretense Theodore Poulakis.
La escena principal copia un grabado del impresor flamenco Jan Wierix. Posee elementos barrocos y renacentistas en la representación de los edificios,  textiles, gestos y actitudes.
Aparece dañado ya que fue cortado en nueve piezas para ser robado.



El segundo advenimiento. procedente de Constantinopla. fechado en el siglo XVII.
procede de una comunidad Romioi (ortodoxos bajo dominio otomano)



Mitra de Sinopi. Siglos XVII-XVIII

Aunque este sea un lugar especializado en la exposición de arte religioso, el Museo Bizantino y Cristiano posee algunas exposiciones de gran interés como la que trata sobre la época en la que el Partenón fue transformado en una iglesia cristiana.

¡Feliz semana!





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