martes, 14 de febrero de 2017

Arqueomúsica. Sonidos en la antigua Europa



Escena del caldero, de la Edad del Bonce o la Primera Edad del Hierro, de Gundestrup con un grupo haciendo sonar los carnix





Reproducciones de litófonos


Pocas veces me he sentido tan a gusto en una exposición como en esta. Te sumerge, de inmediato, en un mundo de sensaciones y emociones de sabor ancestral. En penumbra, casi según entras, escuchas el golpeteo de un percutor de hueso sobre un xilófono lítico y ya solo eso te conecta directamente a la cueva, al útero del mundo espiritual. Del otro lado te llegan los sonidos de las trompas del taller con el que concluye la visita. Sonajas, cuernos de cérvidos, rascadores sobre huesos y quijadas, sonajas, tambores de madera y flautas de hueso conforman, sobre una mesa, la muestra didáctica final, lo que tocas. Sólo eché en falta algo, el sonido del propio cuerpo, la voz, el chasquido de los dedos, el golpeteo de las palmas entre si, con los muslos, sobre el pecho, como en un haka de la Prehistoria.



Recordé, en décimas de segundo, algunas de las excavaciones arqueológicas dirigidas, supervisadas y leídas en decenas de artículos, las entradas dedicadas a la música y los instrumentos en este mismo blog. Rondaban mi cabeza las flautas paleolíticas y medievales de Murcia y Alarcos, Enheduanna de Ur, el epitafio de Seikilos, el sonido reverberante de las cuevas, los panderos y los pitos tañidos en los pueblos, las imágenes de las mujeres etruscas cogidas del brazo en la danza, los sonidos agudos de los romances cantados al amor de la lumbre por las mujeres con los hijos. 






Chamán de la cueva de Trois- Fères, en Arriège, Francia, tras un cérvido y un bóvido tañendo un cordófono. Arriba en  un calco, abajo en la exposición.

De pronto me asaltó una imagen con pieles y cuernos. No pude evitar recordar los chamanes pintados en las cuevas paleolíticas y relacionarlo con el creativo y singular Silberius de Ura, quien, tal vez, debería estar aquí, tocando y cantando por que es pura creatividad musical telúrica.



Propone Raquel Jiménez, arqueóloga y musicóloga - Raquel J. mi referente para entender el significado de este proyecto europeo, la exposición y las actividades asociadas a el-, un hilo conductor en un libro encantador:  Aki, una niña que vive en una tribu prehistórica recorre  la Europa antigua para encontrar nuevos instrumentos musicales para su gente. Ella, con una bramadera, nos transportará, a través de un libro infantil, por diferentes momentos históricos de la antigüedad para conocer el importante papel de la música y los objetos que la producen en la mejora del espíritu de los hombres.
En realidad, este precioso proyecto, conocido como Arqueomúsica. ¡Así sonaba la Europa Antigua! nos conduce en un viaje exploratorio a través de réplicas, reconstrucciones virtuales y reales y sonidos por el viejo continente desde el Paleolitico hasta la alta Edad Media. Todo se basa en instrumentos musicales hallados en yacimientos arqueológicos europeos. Me cuenta Raquel la necesidad de ser honestos. Hay una parte de reconstrucción y otra de recreación. 




Ella es especialista en trompas numantinas, esos instrumentos aerófonos, numerosos en la ciudad de Numancia, que ella analiza, investiga e interpreta para su tesis doctoral. ¡Qué gran trabajo! 
Además de ser una investigadora principal en el proyecto, es la comisaria de esta interesante exposición, que tenemos la suerte de poder visitar en Valladolid, convertida así en la única ciudad española en acoger esta muestra.
Me consta que Raquel tiene una visión compleja de la realidad de la música como elemento configurador del ser humano desde su origen. Habla con pasión de la importancia de la música en la generación de sustancias que nos hacen sentirnos mejor, de su importancia para recordar datos, acciones y emociones, de la musicoterapia y de como la humanidad ha utilizado la música desde siempre.
Junto a ella todo un equipo de trabajo pluridisciplinar e interdisciplinar: arqueólogos, científicos, artesanos y músicos han colaborado para fabricar estas réplicas con materiales y técnicas de producción idénticas a las de los originales.
La exposición del proyecto está en el Museo de la Ciencia de Valladolid, cuya universidad es el único socio de este proyecto europeo, desde el 7 de febrero al 21 de mayo de 2017.





El proyecto



El proyecto Europeo de Arqueología Musical (EMAP) es una iniciativa financiada por el programa Cultura de la UE para el periodo 2013-2018. 
Su finalidad es investigar y divulgar  a cerca de los instrumentos musicales aparecidos en contextos arqueológicos desde la Prehistoria hasta la Antigüedad y los cauces de intercambios musicales de las culturas europeas. Además de los proyectos propios de investigación, el equipo del EMAP ha diseñado esta exposición con una serie de interesantes actividades.
En su realización han colaborado  centros de investigación, conservatorios y organizaciones de música y administraciones territoriales:
. Universidad de Valladolid, España
. Academia Austriaca de las Ciencias
. Instituto Arqueológico Alemán
. Universidad della Tuscia de Viterbo en Italia
. Universidad de Huddesfied en Reino Unido
. Instituto arqueológico de Chipre
. Real Conservatorio de Escocia
. Musik i Syd en Suecia
. Región Lazio, Italia
. Assessorato alla Cultura del Comune de Tarquinia, Italia



Fotografía del vídeo panorámico de la exposición. 


La exposición

La muestra dedicada a  presentar el mundo de los instrumentos en contextos arqueológicos,  se divide en tres ámbitos. El primero viene a mostrar lo que, hasta ahora, se conoce sobre instrumentos y música en el Paleolítico (desde unos 30.000 años a C) y el neolítico (en torno al 5000 a C) en Europa. 



Flauta de hueso realizada sobre fémur de oso cavernario. Cueva de Divje Babe. Slovenia. Dat. 58000-48000 a C

Obviamente sólo se han conservado, mas o menos completos, aquellos instrumentos realizados sobre materiales no degradables, como hueso, concha, dientes y asta sobre los que se fabricaron diferentes tipos de flautas, clarinetes, sonajas, rascadores y otros instrumentos de percusión lítica.





Flauta paleolítica de Isturitz (Gravetiense, 25000 a C), Veireau (Edad del Bonce en Francia) y Birka (vikingos en Suecia).

Con el descubrimiento y uso del barro cocido, aparecen los primeros instrumentos cerámicos y se generalizan los hallazgos de trompas realizadas con  caracolas marinas.




El segundo espacio se dedica a la exposición de réplicas de instrumentos fabricados y usados desde la Edad del Bronce hasta la Antigüedad (unos tres milenios): cordófonos como liras y laúdes, de viento, como trompetas, trompas y areófonos dobles.



Posible tambor metálico prehistórico



Aerófonos de la música tradicional en Europa. herederos de una tradición milenaria


También se exponen algunos objetos musicales medievales y del folklore popular.



Detalle de la reproducción de un arpa vikinga


Detalles decorativos en  la reproducción de un cordófono hallado en contexto arqueológico

La tercera sala expone los usos y significados culturales de los sonidos a través de los contextos en los que se usaban: juegos, espectáculos, ritos funerarios, culto y leyendas, para terminar con los impresionantes instrumentos hallados en la ciudad de Pompeya.




Reconstrucción de un portabebé con sonajas de Skateholm, Suecia. Tumba 6. 
Mesolítico (6000-4000 a C)





Otras actividades.

El 7 de febrero se realizó el concierto inaugural. Tuve la fortuna de poder asistir y he de expresar mi admiración por el interesante trabajo de los músicos que presentaron sus trabajos.



Los poderosos sonidos del bronce, los símbolos del más alto rango entre los celtas y los etruscos, las trompetas impresionantes conocidos como carnyces y litui por los antiguos griegos y romanos, vuelven a sonar tras un largo periodo de silencio. 


John y Patrick Kenny (Reino Unido) con su técnica de respiración circular, consiguieron sacar variados y sugerentes sonidos a las reproducciones de los carnix de  Loughnashade,  el litui etrusco y las trompas numantinas.






Reproducción de remate en forma de cabeza de jabalí, del Karnix de Tintignant

El escocés Barnaby Brow nos ofreció una variada y sugerente presentación de diferentes melodías creadas con diferentes tipos de aulos, la flauta doble, que en ocasiones se convierte en triple. Sus creaciones musicales son de una impresionante destreza y musicalidad. También presentó diferentes temas interpretados con otras flautas de hueso.
  




La inigualable, suave y templadísima voz de la sueca Miriam Anderson evocó las costumbres y paisanajes de época vikinga, acompañada por el arpa vikinga y su enorme destreza con un aerófono.
La lectura, en castellano, del texto de los poemas, corrió a cargo del actor y musicólogo Miguel Jérez.



 


Arqueoescena (Barcelona, España), interpretó un conjunto de temas griegos recreados bajo el título Ecos del Olimpo, incluyendo el epitafio de Seikilos



 

El 10 de marzo de 2017 se estrenará en primicia el documental del proyecto EMAP
El 1 de abril se celebrará el concierto de músicas de la Antigüedad Clásica



Reproducción de Hidraulis, que es un antiguo instrumento musical de viento, que funcionaba con un sistema de receptáculos llenos de agua para mantener constante la presión del aire. Fue el primer instrumento de teclado y el predecesor del actual órgano neumático



Les animo a visitar la exposición en Valladolid. 
Basten estas líneas para abrir boca.

¡Muy feliz y musical semana!















http://www.emaproject.eu/

martes, 31 de enero de 2017

Leonor descansa en Caleruega





Figura femenina. 1283. Libro de Ajedrez, Dados y Tablas de Alfonso X el  Sabio, Biblioteca del Monasterios de San Lorenzo Escorial, Madrid. Con camisa  margomada y saya encordada bajo pellote y manto


E en aquel viatge,
mentre s’en tornava a Barçelona, murí i seu
nabot, fil d’En Manuel son frare, e iª sua fila,
molt bela donçela, qui avia nom dona Lionor
(capítulo LXVI) Crónica de Bernat Desclot 


Anno Domini Mº CCº LXXº Vº... in regresu aput
Montem Pesulanum decessit Alfonsus Emanuelis
nepos eius et filius domini Emanuelis fratris Regis
et domna Elianor filia Regis mortua est in uia in
regresu 
Los Anales Toledanos III 


Era de mill e trezientos
e treze años (...) E él seyendo en Balcayre murió
allá la ynfanta doña Leonor, su fija, e mandóla
llevar a enterrar a Caleruega 

Anales Silenses

Empeñado en dirimir definitivamente sus aspiraciones a ser titulado emperador, Alfonso X, el Sabio, había partido de Castilla con buena parte de la familia. Consta su salida de Alicante, su periplo hacia Barcelona y de allí a Francia, donde había de entrevistarse con el Papa Gregorio X. Con el, su esposa y algunos de sus hijos, entre ellos Leonor, de la que sabemos mas por su muerte que por su vida.
1275 debió ser un año espantoso para el rey y los suyos. El Papa le anunciaba en Belcaire que no apoyaba su coronación, cayó enfermo en Montpellier, su hijo y sucesor D. Fernando de la Cerda, que había permanecido  en Castilla atendiendo asuntos, muere y su hija Leonor también, a su regreso, cerca de Perpiñán.
Leonor era una de las hijas del medio, de la que no existen apenas noticias ya que, a diferencia de sus hermanas, no se conoce conocemos un candidato a casar con ella. Murió soltera a los 16 años, si bien su hermana pequeña había sido ya desposada en ese marco de alianzas que Alfonso había establecido para conseguir su gran propósito.
Tampoco se sabe por qué se murió. 
Poco mas conocemos de ella, salvo que era una joven esbelta, de 1,72 m, según el análisis antropométrico de su esqueleto.
Para su último destino, tras su regreso a Castilla, el rey estableció su enterramiento fuera de las Huelgas, determinando que fuera el nuevo monasterio dominico de Caleruega, que el mismo fundara, el que albergara su sepulcro. De este modo, quedaba claro el apoyo decidido del monarca al convento de monjas, que había sido entregado unos años antes a la comunidad de San Esteban de Gormaz.


Sepulcro de la infanta doña Leonor en el Real Monasterio de Santo Domingo de Caleruega.

 Estado en 2013.





Detalles del castillo y uno de los leones del sepulcro de la infanta doña Leonor en el Real
Monasterio de Santo Domingo de Caleruega antes de su restauración,  2013.


De aquel, mil veces trasladado, desubicado y tan mermado, llega a nuestros días un tablón lígneo forrado y pintado, con hasta 11 capas, con motivos heráldicos de leones y castillos, como si  una gran tela lo forrara. Tal vez fuera fabricado en la cercana ciudad de Burgos, donde se conserva también el de su hermano D. Fernando de la Cerda - en el panteón de las Huelgas Reales-,y fuese una caja de madera con una tapa a doble vertiente, similar a la de su hermano, sostenida, al modo  por tres leones de madera
Los sepulcros de madera no eran infrecuentes en aquella época, frente a los mas conocidos pétreos, y sus decoraciones con pergamino pegado y pintado tampoco son un unicum si recordamos junto a este el del caballero Sánchez Carrillo que estaba, en la también burgalesa,  iglesia de Mahamud y que hoy exhibe sus tablones en el Museo Nacional de Arte de Cataluña, si bien su tapa decorada en relieve forma parte de la colección de un museo en Cincinati.


Recreación del sepulcro original en el siglo XIII




Vitrina con los ropajes conservados tras su tratamiento

Leonor fue vestida para su entierro como lo que era, una infanta de su época, a la moda, con una camisa de lino finísimo, una lujosa saya encordada - su vestido de gala- elaborado en seda y algodón, adornada con piel de conejo,  y un tocado o velo cubriendo su cabeza.



Hace cuatro años se realizó, sobre este sepulcro de Leonor, un proyecto cultural que pueden consultar en el portal de Patrimonio de la Junta de Castilla y León y que es uno de los muchos buenos ejemplos de trabajos sobre el patrimonio cultural realizados.
http://www.jcyl.es/jcyl/patrimoniocultural/leonorf/www/cultural.html
Para consultar publicación estudio pormenorizado





Sepulcro (arriba) y birrete de D. Fernando de la Cerda, hermano de Leonor
Huelgas Reales de Burgos


Fragmento del manto de Fernando III (Abuelo de Leonor) en la Real Armería de Madrid.  
Del catálogo de exposición Vestiduras ricas. El monasterio de las Huelgas y su época 1170-1340, Patrimonio Nacional, Madrid, 2005, p. 93).



Lujosa saya encordada de la infanta Leonor



Claustro de Santo Domingo, en Caleruega (Burgos)

¡Feliz semana!



martes, 24 de enero de 2017

El Museo Nacional de Arte etrusco de Villa Giulia en Roma




Era invierno en Roma. Un invierno templado y lluvioso, aunque ese día había sido clemente y el sol le ponía cara a la helada. Tras visitar el Campo de Marte con la nueva presentación del Ara Pacis y el Mausoleo de Augusto, la plaza y la Villa Borghese, casi me sentía ahíta de escultura romana. Caía la tarde cuando decidí alargar la visita hasta Villa Giulia, en la que se acababa de inaugurar un nuevo proyecto museográfico. Ha sido una de las mejores experiencias personales en un museo. Sorprende el espacio, el proyecto, la exposición, las excepcionales piezas y todo esto con las salas vacías de gente, supongo que por la hora. Muy aconsejable, desde luego. No dejen de visitar el Museo Nacional de Arte Etrusco en Roma. Lo mejor de lo mejor de los siglos VIII al V a C. y mucho mas.


La civilización etrusca se desarrolló en el centro de Italia, entre los siglos VIII y I a.C. 
De este pueblo, para el que se propone, a la luz de los últimos estudios genéticos, un origen autóctono, se ha destacado su avanzada cultura política y militar,  su destreza en el arte de la navegación,  sus óptimas tecnologías metalúrgicas, su perfección en el cultivo de las letras, las ciencias de la naturaleza y la teología, su esmerado trabajo agrícola que les proporcionaba abundante riqueza, su compleja y extraordinaria religión y sus creaciones artísticas.
Entre los siglos III y I a.C. se produjo la absorción cultural de los etruscos bajo el dominio de los romanos. Su lengua desapareció y sus usos fueron considerados decandentes.



La Sede del Museo.

La villa Giulia, fue construida por el Papa Julio III en los años de su pontificado entre 1550 y 1555, como magnífico ejemplo de una villa renacentista, esto es, levantada en un área suburbana,  como otros edificios del siglo XVI en los alrededores de Roma, a imitación de las grandes villae de época romana clásica.
El edificio se plantea como un conjunto de estancias que se acompaña de superficies, en la parte de atrás,  ajardinadas, aterrazadas e interconectadas con escaleras espectaculares, un ninfeo y fuentes ornamentadas con esculturas.

Para levantar la villa se contó con la presencia de los más grandes artistas de la época: el pintor, arquitecto y crítico de arte Giorgio Vasari de Arezzo, el arquitecto Jacopo Barozzi da Vignola y el escultor y arquitecto florentino Bartolomeo Ammannati, cuya firma se puede leer en un pilar dentro de la casa de campo, entre el primer y el segundo patio.
La villa estaba decorada con frescos,  conservados parcialmente en el pórtico semicircular, obra de Peter Venale de Imola, en las habitaciones de la planta baja y en el vestíbulo, firmados por  Taddeo Zuccari y las habitaciones del primer piso  con la Venus de las siete colinas, las Artes y las Ciencias, de Prospero Fontana.


Una característica fundamental del complejo de Villa Giulia es el ninfeo decorado a la romana al que el agua llegaba impulsado por una canalización  que se manifiesta en la fuente más baja,  constituyendo el primer "teatro de aguas" de Roma.




En el jardín de la villa, entre el ninfeo y el ala derecha del museo, se puede ver la reconstrucción a tamaño natural del templo etrusco de Alatri, estrechamente vinculado a los acontecimientos que llevaron al nacimiento del museo.  El templo, que data entre los siglos III y II a C, cuyos cimientos fueron reconocidos en este pueblo del Lacio entre 1882 y 188, fue reconstruido tan sólo unos años después, entre 1889 y 1890  


El templo, del que conocemos dos fases constructivas, estuvo inicialmente compuesto por una aula con pronaos frontal, al que más tarde se añadió un pórtico similar en la parte trasera. Destaca en Alatri el hallazgo de numerosos fragmentos decorativos de arcilla cocida que constituían el ornato del frontón, tanto en el entablamento como en el hastial y las antefijas.

Constituye este ejemplo una de las mas significativas reconstrucciones al aire libre y el mas antiguo de cuantos hayan podido realizarse en un museo o yacimiento musealizado.

Por iniciativa del arqueólogo y político italiano Felice Barnabei,  Villa Giulia, se convierte en museo en 1889,  ante la necesidad de establecer un centro expositivo que albergara los objetos procedentes de un buen número de excavaciones arqueológicas. 


Al principio, los materiales fueron expuestos temporalmente en dos habitaciones al lado del vestíbulo de entrada y en las tres salas de la primera planta. 
Rápidamente el nuevo instituto se dividió en dos secciones - urbano y extra-urbano- basado en el origen de los materiales que se expondrían. 
Así, la sección urbana se estableció en las termas monumentales de Diocleciano, mientras que la segunda se consolidó la exposición en Villa Giulia, que acabó por albergar las colecciones arqueológicas procedentes de la zona etrusca, el sur del lacio, la zona Sabina, etc, incluyendo necrópolis como Cerveteri y Veyes, donde se llevaron a cabo importantes campañas arqueológicas en la primera mitad del siglo XX, y santuarios.
Esto supuso una nueva ampliación de dos alas de nueva construcción, alcanzando el Museo de Villa Giulia los años 30 del siglo XX la estructura que mantiene hasta la actualidad.
El incremento constante de la colección ha hecho necesarias nuevas intervenciones museográficas en 1950 y 1970.
En una operación compleja promovida por el gobierno italiano, se consiguió la recuperación de objetos muy singulares que los excavadores ilegales habían vendido a importantes museos y coleccionistas privados en los Estados Unidos.

La exposición y piezas

Los materiales expuestos en la actualidad en este museo, proceden del territorio situado entre el Tíber y el Mar Tirreno (Alto Lazio) que corresponde con la antigua Etruria meridional donde se localizaban las más importantes ciudades etruscas, como Vulci, Cerveteri, Veio y algunos otros espacios como Agro falisco y Latium vetus. 
A estos se añaden las ricas colecciones históricas situadas en el primer piso de la villa: además de núcleo antiguo del Museo Kircher de Roma, la Colección Castellani con cerámicas, bronces y joyas incluyendo hermosa joyería antigua y creaciones refinadas del siglo XIX por el mismo Castellani,  uno de los orfebres mas prestigiosos de  Roma en la segunda mitad del siglo XIX.
Algunas de las piezas mas interesantes del museo son el sarcófago de los esposos de Cerveteri, (siglo VI aC); la estatua de Apolo de Veio (siglo VI aC) , en terracota policromada, recientemente restaurado y el alto relieve en terracota que representan episodios del mito de los Siete contra Tebas, de Pyrgi, el antiguo puerto de Cerveteri (V siglo aC ) con sus láminas de oro , datadas a finales del siglo VI aC, con escritura etrusca y fenicia.


Plano del Museo, obtenido de su propia web







Frontón del Santuario de Pirgy. Templo A. 470-460 a C.

Este relieve, que formó el emblema central del frontón del templo A del santuario de Pirgy, el antiguo puerto de la ciudad de Caere, fue descubierto en fragmentos  entre 1956 e inicios de la década de 1960 cerca de Santa Severa en un campo próximo al antiguo puerto, que distaba unos 50 kilómetros de Roma con la que se comunicaba a través de la vía Aurelia.
Las excavaciones realizadas permitieron reconocer un enorme complejo de edificios, de unos 6000 metros cuadrados, que se pone en relación, casi con toda seguridad, con el que los autores griegos mencionan en el lugar y que estuvo dedicado a las diosas Ilitía, de los nacimientos, y de Ino-Leucótea, diosa del mar y de la navegación. 
El lugar fue, entre los siglos VI y IV a C, clave en la historia del territorio, ya que era el lugar de culto y de garantía sagrada a las transacciones comerciales que se realizaban en el emporio cercano entre etruscos, griegos y cartagineses.
Representa la leyenda de los siete contra Tebas, un relato popularizado por una obra de Esquilo de 467 a. C., del sitio de dicha ciudad por un ejército liderado por siete hombres de nombres imposibles. 
La narración culmina en la batalla que enfrenta a dos hermanos, Eteocles y Polnices. Las escenas del relieve de Pyrgi, además del fratricidio final, representan a los líderes más desafiantes y temidos de los asaltantes, Tideo y Capaneo. 
Tideo aparece en el registro inferior, empeñado en un combate a muerte con su adversario tebano Melanipo. Ambos han sido mortalmente heridos por jabalinas, y sus cuerpos entrelazados se extienden por toda la anchura del relieve. Tideo tiene cogido a su rival por el cuello y en la mano derecha blande una espada, que no se ha conservado. Melanipo trata en vano de desenvainar la suya. 
Sin embargo, la acción más violenta y que provoca la intervención de los dioses es cuando Tideo intenta romper el cráneo a su enemigo para comerse su cerebro. La cultura griega había rechazado siglos antes la práctica del canibalismo con los enemigos derrotados. 
En una esquina de la placa vemos a la diosa Atenea que lleva una jarra de atanasia, la poción capaz de hacer inmortal a su protegido Tideo, pero dado ese acto de barbarie cruel, la diosa se marchará indignada y el héroe morirá.
En términos iconográficos se trata de una obra de gran originalidad tanto desde la perspectiva griega como etrusca. La hipótesis más verosímil es la que plantea que, para cuando se realizó el relieve, hacía poco que Caere se acababa de librar del tirano Tefarie Velianas, aliado de los cartagineses y que adoraba a la diosa Astarté. El tirano y los cartagineses personificarían la crueldad, la impiedad y la insolencia de los asaltantes, mientras que los caeretanos se arrogarían el papel de la moralidad y del respeto a los dioses de los tebanos.


Las láminas doradas del santuario de Pyrgi, hacia el siglo VI-V a. C


Vaso para agua con escena de ataque de una leona y una pantera a un mulo. Detrás, dos personas se preparan para lancearlos. 530-520 a C. Producida en Cerveteri. De la colección Shelby White de Nueva York. Una de esas piezas mencionadas que fueron recuperadas de museos y colecciones americanas y que hoy se exhiben en Roma.




Aspecto de una de las salas del Museo con vitrinas junto a las paredes y en el centro. En primer plano, pies de candelabros de bronce.




Escudos y recipientes broncíneos procedentes de una de las numerosas necrópolis excavadas y exhibidas en el museo





Impresionante ajuar de una tumba de la Primera Edad del Hierro, datada en el siglo VIII a C,  excavada en la necrópolis de Casal del Fosso en la ciudad estrusca de Veio con la panoplia de un guerrero: casco, pectoral,  escudo, herrajes, espada, protección de las piernas, cinto, aparejos de caballo y varios vasos votivos trípodes y un brasero. En bronce y oro.





Recreación de guerreros villanovianos. Ilustración edición de Desperta Ferro sobre un clásico de Connolly: "La Guerra en Grecia y Roma" (reedición de 2016). 



El sarcófago de los esposos. Dispuesto en una nueva vitrina en la zona central preeminente de una de las primeras salas  del museo. 

El sarcófago de los esposos, en realidad una gran urna cineraria antropomorfa de 1,14 metros de alto por 1,9 de ancho, hecha de terracota pintada, se ha datado a finales del siglo VI a C. 
Muestra una pareja sobre un kliné o diván, en una actitud fecuente en la iconografía etrusca, la del banquete funerario. Fue hallada durante la realización de trabajos de excavación arqueológica a finales del siglo XIX en la necrópolis de la Banditaccia de Cerveteri -la antigua Caere-.







Sus caras sonríen, los ojos son rasgados y el cabello está trenzado, todo muy a la griega, al igual que la forma de los pies de la cama.
El marcado contraste entre los bustos de alto relieve y las piernas aplastadas es típicamente etrusco centrándose el interés del artista etrusco en la búsqueda de expresividad, arcaica -claro está-, en la mitad superior de las figuras, y especialmente en los caras y los gestos de los brazos.

Al Santuario de Portonaccio, en Veio, corresponden las  excepcionales figuras de arcilla cocida de se exhiben en las salas 37 a 40 y que permiten abandonar el museo con la mejor de las sensaciones.





Su origen se remonta al siglo VII a C aunque alcanzó su máximo esplendor en el V a C. La parte más antigua, situada en el extremo oriental de una gran plataforma, estaba ligado al culto de la diosa Minerva, tanto en su aspecto de oráculo como en el de diosa protectora de los jóvenes.
En honor a la diosa, se levantó entre 540-530 aC, un templo con su plaza altar con bothros -hoyo  de sacrificios-, un porche y una escalera de acceso desde la calle. En el lugar se han hallado numerosos y valiosos exvotos de marfil, bronce, además de buccheros cerámicos, algunos con dedicatorias de personalidades como Tolumnio, Vibenna, que procedían de ciudades distantes  como Vulci, Castro y Orvieto, atraídos por la fama del oráculo. 
En la parte occidental del complejo, se levantó alrededor del 510 a C. un santuario decorado con esculturas de terracota policromada de la que formaban parte de las estatuas del grupo principal,  Apolo y Hércules. El templo estaba flanqueado por un gran estanque y se rodeaba por una gran valla trasera que encierra un bosque sagrado. 




Soy consciente de que no es mas que un resumen de la excepcional muestra del museo, pero mas que suficiente para constituir, tal vez, un acicate para animarles  a visitarla.



¡Les deseo una buena semana!





Enlaces

http://www.villagiulia.beniculturali.it/